¿Qué pasó con el CEO del Banco de Crédito de quien no se ha leído un solo mensaje de indignación por la muerte del joven fallecido en Virú –donde se encontraba protestando con una turba contra la ley de promoción agraria–tras recibir en la cara el disparo de una carga, sin explotar, de gas lacrimógeno aparentemente disparado por las fuerzas policiales? No solamente un mensaje repudiando a el o los presuntos culpables de su muerte, sino una arenga intemperante como la que lanzara contra el Congreso desde sus redes sociales, encendiendo aún más la pradera durante marchas políticas que obviamente no tenían motivación. Salvo el apetito de algunos politicastros, decididos a conquistar el poder no por los votos sino por la grita callejera, ensangrentada con la muerte de algún incauto incitado por la prensa vendida al poder político y económico. Porque el CEO del BCP fue de los primeros en protestar airadamente contra “el golpe del Congreso” –pantomima que días después se encargaría de desmentirla el Tribunal Constitucional– incitando sibilinamente a la poblada a tomar las calles para defender a un corrupto como Vizcarra.

De paso, empujando al desastre al gobierno de un hombre decente, como Manuel Merino, quien fue nombrado presidente interino constitucional y legítimamente por el Congreso para sustituir a un presidente a quien la Fiscalía había imputado gravísimos cargos por corrupción. Por si aquello fuera poco, esa protesta que aplaudiera el CEO del BCP tuvo como epílogo la designación de una comunista como presidenta del Congreso, así como la de Francisco Sagasti, un socialconfuso de las canteras progre-marxistas, como Presidente de la República. De hecho, el CEO del Banco de Crédito quiso expresar toda su “indignación” no sólo a través de sus redes sociales, sino con su propia presencia en las violentas protestas callejeras contra el ex presidente Merino, portando entusiastamente su propia pancarta. Por eso insistimos. ¿Qué le ha ocurrido al CEO del BCP que esta vez ha guardado silencio –tanto por las protestas en Ica como en Trujillo- tras el fallecimiento de otro joven? ¿Es que acaso Sagasti no le merece el mismo maltrato que él le propinase a Merino, siendo ambos casos idénticos en cuanto a que el Parlamento eligió a los dos legisladores apelando al mismísimo articulo de la Constitución? ¿Qué juego hay detrás de todo este perverso tinglado que está conduciendo al Perú a territorio comanche?

El golpe de Estado contra Merino –indudablemente fue un golpe, incitado por apetitos izquierdistas impúdicamente respaldados nada menos que por la banca– ha entregado el control del Perú al marxismo. ¡Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, la PCM y el Ministerio Público están bajo el mando de izquierdistas! Desde recalcitrantes hasta caviares. ¡Ninguna votada por el ciudadano! Todas consolidadas en sus cargos por las triquiñuelas del socialismo sudaca que, en complicidad con la banca, apeló a incendiar la pradera.

A ello se ha prestado una institución que se creía democrática, patriótica, despolitizada llamada Banco de Crédito. Quizá juegue a eso mismo que hizo cuando se entregó al dictador Velasco.