La burla

La burla

Es divertido estereotipar a los limeños. El chisme y el raje, dicen que es lo suyo; pero lo es también la burla. Un tema es la burla y otro es el ingenio. Un escritor puede burlarse de otros escritores por cierto giro o  tópico, para desmerecerlos, pero burlarse solo pone en juego nuestra propia reputación. La arrogancia nunca es invisible.

En tiempos de Facebook el problema se complica. No por ignorancia, pero sí por digitación o por apuro una “T” indebida puede prestarse a las mofas. Bueno fuera el escarnio de Carlos Fuentes si viviera, el de Rulfo o Cortázar. Asumo que existe un derecho a la burla que se mide por el kilometraje y la calidad de las letras. Burlarse sin autoridad es lo más cercano al ridículo propio, que se emparenta con la ambición de la talla, y lo es más burlarse de quien sabemos nos supera (no me refiero a la fama). La burla es escarnio fácil. Eso entiendo. Mark Twain y Oscar Wilde eran maestros de la ironía, la burla los hubiera vulgarizado. La burla es medianía. En la ironía chisporrotea la genialidad.

Entreverado en estos conceptos y en los sinónimos extraños e inubicables (befa, mofa, chanza…) recurrí a mi biblia del lenguaje, un viejo diccionario que lo explica todo y que utiliza textos literarios para escenificar significados; se trata del Gran diccionario de sinónimos y antónimos castellanos, de Barcia. Curiosamente no había nada sobre la burla, quizás la pequeñez de su importancia la extrajo de sus páginas. No hay burla sin mezquindad. Solo hallé “vilipendio” (“estimar una cosa de un modo vil”). Al lado “ludibrio”, que deriva de “ludus” o juego. Jugar con la burla para restar valor a una persona o a un grupo que actúa de determinada manera. El ludibrio es el escarnio generalizado. El escarnio “es la burla maliciosa, pero fundada, que se hace de un sujeto, no por su figura sino por su conducta”. ¿Dijo “fundado”? Mientras tanto, “oprobio” es la burla con señales de indignación. Dice Barcia: “el ludibrio es de las gentes, el escarnio es de los amigos y el oprobio es de la familia”. Al final no importa. Alguna vez aconsejé a un niño atemorizado por el ‘bullying’ y la burla, regalándole una frase de Babe Ruth: “Oye los gritos cuando espanten y las burlas solo cuando hagan eco.”

La ironía brilla, la burla opaca, el idiota ríe.