Mientras el embuste de la vacuna sigue campeando –en esta tragicomedia de bufones y tontos que pretenden marear al ciudadano con medias verdades y desinformaciones–; cuando se aceleran las muertes por esta segunda ola provocada por las marchas de protesta azuzadas por el partiducho morado que ahora gobierna: cuando estalla el nuevo contagio por los desbandes incitados por Sagasti en diciembre tras reabrir, indiscriminadamente, las actividades; mientras todo ello acontece Chile ya vacunó a todas sus autoridades sanitarias y ciudadanos más propensos al virus, y ya inició la inoculación masiva de su sociedad. Argentina, Ecuador, Colombia, Bolivia y Brasil están en lo mismo. Perú, sin embargo, todavía no firma un contrato para comprar alrededor de cuarenta millones de dosis de cualquier vacuna. Peor. Seremos el único país de la región que pretende aplicarle a sus ciudadanos el dudoso inoculador de la misteriosa China, fabricado en un laboratorio operado por comunistas cuyo presidente renunció hace dos semanas “por razones personales”. Ante semejante crimen de lesa humanidad -porque por falta de vacunas oportunas morirán decenas, sino centenares de miles de peruanos- el impresentable Vizcarra aparece a diario en todos los medios de la mafia periodística (El Comercio y compañía) -y además, ¡en el canal del Estado!- endosándole la culpa “al Congreso que me vacó”. Que pruebe el mentiroso Vizcarra que “estaba a punto de cerrar la compra”. O que lo desmienta el mandatario Sagasti, para evitar convertirse en cómplice.

No nos cansaremos de repetirlo. Este régimen de cafres -inaugurado por un Kuczynski entregado a la progresía, alucinando que le guardaría las espaldas; sucedido por un mitómano como Vizcarra; y éste, a su vez, por el fabulador Sagasti- es toda una farsa.

Una pregunta al presidente Sagasti. ¿Su régimen puede decirle a los peruanos que en este momento cuentan con un protocolo serio, probado y comprobado, elaborado por especialistas -no por la burrología burocrática ni esos esquizofrénicos asesores rojos que ha contratado- que garantiza que la vacuna será inoculada a todos los 32 millones de pobladores de manera eficaz, profesional, controlada y organizada? Si así fuera, publíquelo ahora mismo, presidente, para que con absoluta anticipación la sociedad se pronuncie sobre cualquier necedad, y puedan subsanarse sus fallas o lo que fuere. Basta de seguir experimentando con el pueblo, señor Sagasti. Lo que está haciendo el régimen –primero Vizcarra, luego usted- es sólo comparable al aniquilamiento fruto de una guerra.

Fíjese nomás, señor Sagasti. El terrorismo segó 35,000 vidas, la Guerra del Pacífico 20,000, y la incompetencia de su gobierno ya lleva a cuestas más de cien mil muertes. Lo que ocurre es que, como su carrera profesional está sellada por la burocracia y la teoría, no entiende que sus faltas, descuidos, indecisiones y demás utopías tienen relación directa con la vida y hacienda de 32’000,000 de peruanos. Vale decir, usted no tiene margen de error, presidente. Si aceptó el cargo, pues la carne viene con hueso. Más temprano que tarde algún fiscal acabará imputándolo por el rosario de barbaridades cometidas por su inexperta, irreflexiva gestión.