La corrupción cometida en manos de organizaciones criminales enquistadas en el aparato estatal no es nueva en el Perú, el caso más grave lo vimos en la Región Ancash, se ejerció el poder de forma paralela desde la Centralita, allí César Álvarez y sus funcionarios despachaban. También funcionaba el aparato mediático de campaña psicosocial, que lo ensalzaba y a la vez demolía a los opositores. En la Centralita hacían sin control lo que no podían hacer en los locales del Gobierno Regional, pero era sostenido con el presupuesto público. El vigilante de la Centralita cobraba su sueldo de Chinecas, también con dinero de la corrupción y el sicariato. La plata entraba en costales y hasta en tapers. En la Centralita recibían sin reparo a todos los empresarios para centrar el monto de la coima, entraban hasta los sicarios que participaron en el primer atentado al señor Ezequiel Nolasco donde asesinaron a su hijo.

El formato de la Centralita es ahora repetido por Pedro Castillo, quien ejerce el cargo de Presidente de la República. Vemos que como un calco se reúne en la Centralita de Breña con ministros como el de la cartera de Defensa, un exfiscal de crimen organizado, tal vez lo está capacitando en cómo evadir la ley ahora que lidera una organización criminal. En el mismo lugar recibe a empresarios y sus operadores, sin control alguno y en la oscuridad de la noche. Sin duda estos han ganado licitaciones por coimas que el mismo Pedro Castillo habría recibido y cobrado, pues estas empresas han ganado contratos millonarios con el Estado. Se corrobora con el sobrino del Presidente que hasta usa descaradamente la camioneta de una empresa ganadora de contratos millonarios, este familiar usa dicho vehículo porque es parte de la coima por esos contratos.

Un presidente corrupto, además de haber llegado al gobierno con vínculos terroristas, es un incapaz moral permanente. En nuestro país, cada minuto ese gobernante es un grave riesgo para la defensa nacional, mientras los congresistas siguen traicionándonos con su presencia, se empoderan copando el Estado y no solo el narcoterrorismo, sino que se está saqueando el Perú.

En el Ministerio Público también tiene su Centralita, su fiscal integrante de la organización criminal, Omar Tello, quien al estilo de Dante Farro, siendo presidente de la Junta de Fiscales del Santa, ejecutó el rol de garantizar impunidad para la organización criminal, lo hace hoy con Pedro Castillo y la Centralita de Breña. Dante Farro terminó preso y ya sabemos cómo terminará Omar Tello al haber negado, sin ningún acto de investigación y ante lo evidente que era una investigación, el allanamiento a la vivienda. A estas horas ya sacaron y desaparecieron todas la pruebas de la Centralita de Breña de Pedro Castillo, como pasó con la Centralita de César Álvarez.

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