Durante la semana fui una de las más de 400 personas que vieron la sesión de la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso por Facebook, transmitida en vivo; durante la sesión hubo más de 560 comentarios; la mayoría contenía insultos, sin embargo, había otros que contenían opiniones interesantes que podrían ayudar a enriquecer el debate y a mejorar el texto del proyecto de ley que los parlamentarios discutían.
Lo descrito es parte de la nueva comunicación política. Pero cuidado la “comunicación” implica un feedback es decir un “ida y vuelta” entre lo que el emisor transmite (Comisión de Constitución y Reglamento) y lo que el receptor opina. ¿Qué va a pasar cuando el receptor conozca que sus opiniones no son tomadas en cuenta? Pues el Congreso seguirá generando desilusiones del ciudadano y la imagen del parlamento seguirá en caída libre.
Hasta antes de la aparición del internet y sus nuevos desafíos para las instituciones públicas, las oficinas de comunicaciones en el Estado solo transmitían información a los medios de comunicación y éstas las publicaban, haciendo que la comunicación sea vertical sin una participación de la ciudadanía. Hoy eso es cosa del pasado, ya que las instituciones informan a los medios de comunicación y también a los ciudadanos, generando un flujo incontrolable de información los cuales deben ser administrados correctamente.
El flujo informativo entre instituciones y ciudadanos es algo así como una “bodega” donde el vendedor interactúa con varias personas a la vez; no hay un orden, el “caserito” tiene que atender a varias personas al mismo tiempo con sus demandas de atención.
La comunicación “bodega” implica una reorientación del flujo comunicativo; en la sesión de la Comisión descrita líneas arriba hubo más de 560 comentarios. ¿Qué hizo el Congreso con esos comentarios? ¿Los contestaron? ¿Les agradecieron a las personas que opinaron cortésmente? ¿Están llevando el registro de las personas que participan permanentemente de las sesiones virtuales para generar con ellos una relación amigable y dotarles de información adicional para entablar una “conectividad” favorable, o simplemente no los están tomando en cuenta? ¿Hay en el Congreso un community manager?
El Congreso de no estar haciendo un seguimiento de la comunicación en redes, está perdiendo una gran oportunidad de generar sinergias favorables con sus seguidores, los cuales se pueden microsegmentar de diversas formas y orientar los mensajes de acuerdo con su grado de interés. No se trata sólo de salir por Facebook y punto.