La Constitución que el Perú no necesita

La Constitución que el Perú no necesita

El presidente Castillo ha irrumpido con un proyecto de ley para obligar al Congreso a llevar a consulta popular: “Si quiere o no una nueva Constitución”, esto que parece venir de la capacidad creativa del premier Torres que está promoviendo hace tiempo la inconstitucionalidad permanente de los actos de gobierno, es manifestación de un infortunio lógico jurídico, pero además un acto de inconsecuencia política.

Soltar una propuesta semejante cuando se tiene a toda la oposición dura detrás de la vacancia presidencial es un desacierto político, que se suma a la percepción de que las decisiones del gobierno no reflejan conocimiento del Orden Constitucional y menos se preocupan en garantizarlo, dando la impresión de incapacidad para gobernar.

La percepción de que Vladimir Cerrón es el autor y compositor de esta obra musical inconstitucional no es subjetiva, pues él ha tratado por todos los medios de demostrar que su gran objetivo es aprobar una nueva Constitución y que el que manda en este gobierno es él, al punto que el gabinete en pleno ya se le alineó y el Presidente ha tenido que seguirle la corriente por encontrarse secuestrado por él al mando de los tirios y por los troyanos de la élite globalista tan interesada como Cerrón en usar al Foro de Sao Paulo para establecer gobiernos comunistas en América Latina e imponerles la Constitución del gobierno mundial de la ONU, como lo están haciendo en Chile.

Engañando al pueblo con que una Constitución nueva los sacará de la pobreza y resolverá todos los problemas nacionales causados por la corrupción, están haciendo una campaña criminal, manipulando la voluntad de los peruanos para que voten por una nueva Constitución, que será una herramienta de imposición del Nuevo Orden Mundial. Irán a la Constituyente los peores candidatos, los que desconocen asuntos jurídicos y constitucionales, pero que estarán comprometidos con obedecer las consignas de aprobación de las normas más aberrantes de organización social.

El Perú no necesita la Constitución del Nuevo Orden Mundial anticristiano: la Constitución del mal, de la apropiación ilícita del patrimonio nacional con el cuento del bien común universal y la falsa reivindicación social comunista, de la perversión moral, de la muerte, de la injusticia y la corrupción legalizadas.

El Perú necesita una revolución moral y que las necesarias reformas de la Constitución se realicen con respeto a su artículo 206, asegurando la Soberanía Nacional y la búsqueda del Bien, la Libertad y la Justicia para todos.

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