Mientras el debate político se centra en si el expresidente Martín Vizcarra debió o no aplicarse la prueba de vacuna Sinopharm mientras ejercía la jefatura del Estado -lo peor es que no lo haya dicho-, Harol Gamboa, de 34 años, con síndrome de Down, moría en el anonimato en la Villa Panamericana, pese a los denodados esfuerzos de sus hermanas para salvarle la vida y, en particular, de Margarita Gamboa, fundadora y ex secretaria general del Sindicato de Enfermeras del Ejército; y en medio de la pavorosa negligencia existente en ese centro asistencial, denunciada por la propia Margarita.

En su muro de Facebook Margarita colgó el siguiente texto, que parcialmente reproduzco: “Denuncio públicamente a ESSALUD, los hago responsables de lo que viene sucediendo o le suceda a mi hermano…”.

La tragedia de Margarita es emblemáticamente la tragedia de todos los peruanos en el marco de un sistema de salud colapsado desde hace muchos años respecto del cual poco hizo Vizcarra y nada ha hecho Sagasti, el de las 300 mil dosis que en realidad son 150 mil vacunas, y cero en materia de administración de salud con su renunciante y fracasada ministra del ramo, quien se habría retirado por las críticas congresales a la subterránea pre vacunación de Vizcarra.

Pero, ¿en el Congreso o en el gobierno alguien se preocupó por la vida de Harol Gamboa? ¿Alguien realmente se preocupa por el destino de tantos seres que, como Harol, representan, como bien ha señalado Margarita, la indignación, la impotencia, el sufrimiento por tanta indiferencia y, por cierto, la discriminación porque su querido hermano, como lo he indicado, padecía del síndrome de Down?

Pilar Mazzetti debió renunciar hace largo tiempo no por la pre vacunación sospechosa de Martín Vizcarra sino por las decenas de miles de Harol Gamboas que han muerto por, entre otras cosas, un pésimo manejo de la plaga y porque es altamente dudoso que una persona que afirma que los asintomáticos de covid solo contagian “cuando respiran” pueda manejar una pandemia de cualquier índole.

No es tampoco ya una incógnita lo que está pasando con las vacunas dada la denuncia de que solo 737 se han asignado a la Policía Nacional.

Juntos todos debemos enfrentar la plaga. Pero no revueltos con oportunistas, corruptos e ineptos.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz