Quijotes, el 5 de enero de 2022, el Ejecutivo deberá convocar las próximas elecciones subnacionales; siendo también la fecha máxima para la “reinscripción” de los partidos políticos a los que se les canceló la inscripción; y es el plazo máximo para lograr la inscripción de nuevos partidos políticos y movimientos regionales.

Tras las EG-2021, el JNE les canceló la inscripción a 15 partidos políticos, quedando supérstites sólo nueve, a los que, posiblemente, se sumen los cinco que están en pleno proceso de inscripción y otros que están camino a completar los requisitos de Ley. Además, a la fecha, 160 movimientos regionales mantienen su inscripción vigente, conociéndose que varias decenas de nuevos movimientos regionales procuran su inscripción. Entonces, surgen, y las planteo, incógnitas que necesitan ser dilucidadas.

¿Existe una derecha virtuosa en el Perú? Yo diría que no. De los nueve partidos políticos sobrevivientes a la EG-2021, estoy seguro que, en el imaginario colectivo, ninguno da la talla, ya que todos estarían cuestionados por temas de corrupción o por complicidad con ésta.

Ante una izquierda radical que postulará con discurso victimizado, con todo el poder y recursos del Ejecutivo a su favor, que postulará pétrea, unificada y estratégica ¿la derecha habrá aprendido que no debe hacerlo atomizada? Lamentablemente creo que, nuevamente, postulará fracturada, atomizada, luchando por los reinos de poder regional; mientras que, en miles de pequeños feudos políticos provinciales y distritales, no tendrá oportunidad frente a la izquierda ya posesionada desde hace décadas.

Entonces, ¿la derecha tiene alguna posibilidad de impedir el avance de la izquierda radical en el Perú? Considero que, en Lima, y muy pocas regiones del norte, sí existe alguna posibilidad. Sin embargo, no será un triunfo que se deba a la consolidación de la derecha, sino gracias a la tradicional forma y artimañas de hacer política; es decir, a la entrega de dádivas y ofrecimientos populistas; o sea: “Plata como Cancha”.

Respecto a los cientos de alcaldías provinciales y miles de alcaldías distritales, el panorama lo avizoro dantesco, ya que, en cada rincón del país, donde los partidos nacionales no han penetrado, ya están sólidamente posesionados pequeños caciques políticos, mayoritariamente de la izquierda corrupta, que se ha valido, y lo seguirá haciendo, de la “Estúpida Victimización”, responsabilizando del atraso y la pobreza de sus pueblos a los poderosos ricos de la derecha, a quienes, hace poco, Perú Libre les arrebató el Gobierno Central.

Quijotes, no veo en las manifestaciones en contra de la izquierda radical, marxista, leninista y mariateguista, a ningún político al que se le da la palabra, que no esté cuestionado por corrupción o nexos con ésta. Tampoco veo que la prensa le dé visualización a nuevos políticos, que de hecho existen, pero que seguramente no les sirven para sus intereses.

¿Entonces, con qué se le hará frente a la izquierda radical el 2022? La respuesta es una: con una derecha democrática, renovada, sólida, que no represente los intereses políticos ni económicos de nadie; una derecha que vaya de la mano y postulando los intereses de la sociedad, de todos los que amamos al Perú.

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