El terremoto político, hasta ahora, sólo ha traído como consecuencia el reacomodo de los grupos políticos en el escenario nacional. La violencia y su producto, 2 muertes absurdas, debe ser investigada y sancionada. Atribuir total responsabilidad a la Policía Nacional de los actos de violencia es tan falso como atribuir absoluta responsabilidad a los manifestantes de los mismos hechos. Al final de esta lucha fratricida, de enfrentamientos violentos, queda las interrogantes: ¿Quién ganó? ¿Qué ganaron?… La sensación de “poderes ocultos”, políticos y económicos, que defienden sus propios e intocables intereses son los ganadores… ¡qué les importa los muertos!

Lo sucedido no es un hecho aislado, evidentemente hay sectores políticos y económicos que están preparando toda una estrategia soterrada para escenarios venideros, para defender sus “intereses”, y para ello los gobiernos de turno son “serviles” a sus propósitos, aun cuando se vulneren principios constitucionales.

“Toda persona tiene derecho a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar”.

“Toda persona tiene derecho a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos…”

“Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión”.

“Toda persona tiene derecho al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal y familiar, así como a la voz y a la imagen propias”.

“Toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad”.

En una semana de terremoto político se han violentado estos principios constitucionales referidos al capítulo de Derechos Fundamentales de las Personas, y se siguen violentando. El totalitarismo tiene nuevas formas de manifestarse “aprovechando las oportunidades que le da el capitalismo”; las redes sociales son un “perfecto instrumento de propagandización”, sobre todo porque permiten ampararse el anonimato. El “linchamiento mediático” a quienes expresan opiniones contrarias es parte de este fenómeno que se vuelve progresiva y peligrosamente violento; esta expresión de totalitarismo e intolerancia es la preparación del camino a neo-dictaduras.

En sociedades democráticas no totalitarias el respeto a las ideas opuestas, el respeto a las personas y la convivencia pacífica son elementos importantes que contribuyen al crecimiento y desarrollo social.

No hay peor ciego que aquel que no quiera ver…