La doble moral zurdo-caviar

La doble moral zurdo-caviar

A puertas de la visita de la comisión de la OEA que analizará la situación política del país, anoche, los peruanos hemos sido testigos, una vez más, de como este gobierno de Pedro Castillo y Perú Libre están terminando con los ya paupérrimos niveles de ética, meritocracia y honradez en la gestión pública peruana.

Se hace difícil entender que aun los más fanáticos defensores de Castillo y su gobierno, no puedan ver lo evidente, y es que, en todos los sectores gubernamentales, existen irregularidades graves de gestión y, por supuesto, escasez de cuadros profesionales idóneos para dirigir el destino de nuestro sufrido país.

El discurso de la defensa del lápiz es que se quiere judicializar la política, involucrando a Pedro Castillo en delitos que aún no han sido comprobados judicialmente; y por último, reclaman el principio fundamental de que “todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario”, sin olvidar los argumentos racistas y clasistas que se sustentan en el origen étnico y económico del mandatario.

La semana pasada la bancada de Perú Libre, a través de la congresista Kelly Portalatino, presentó un proyecto de ley que plantea sancionar con cárcel la persecución judicial y el uso indebido del derecho como arma política. Se trata de la iniciativa legislativa 3309/2022-CR, la cual dice:

“El juez, fiscal o autoridad política o administrativa, que instrumentaliza la justicia mediante decisiones inmotivadas o sin ningún elemento de convicción o únicamente por influencia política, ideológica o de medios de comunicación, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de ocho años”.

No voy a argumentar lo que sería una respuesta básica para esta iniciativa, que a Fujimori, Toledo, Alan García, PPK, y Vizcarra se les investigó y abrió procesos durante sus mandatos. Prefiero traer a la memoria la opinión de Salomón Lerner en el portal del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú:
¿Judicializar la política?, por Salomón Lerner, 5 de Noviembre de 2018:

“…Se sostiene que al procesar a los ‘políticos’, se entorpece el normal funcionamiento de la política y se impide que el libre juego de la democracia produzca equilibrios, acuerdos, soluciones negociadas. Esta es una lectura amoral y antidemocrática, pues supone que la justicia debería inhibirse ante el imperio de la política y que no todos debemos ser iguales ante la ley. ¿Por qué habría de criticarse la acción judicial cuando ella actúa frente a indicios de criminalidad respecto de un político poderoso?…”.
Continúa, afirmando:

“…En todo caso, estamos ante tres usos del término que ilustran la degradación moral de nuestra política: deplorar que se procese a los poderosos o manipular la justicia para perseguir al rival o justificar la corrupción amparándose en que no hay una sentencia; son tres lados de un mismo fenómeno nocivo para la vida social…”

Me pregunto: ¿por qué no hemos visto en los medios a Salomón Lerner, defendiendo su posición frente a los que vociferan que existe una judicialización política a Pedro Castillo? Quizás porque como lo ha dicho magistralmente Ricardo Uceda en su último artículo:

“…hay un predio donde habitan los tolerantes. Denuncian la corrupción fujimorista, o aprista, pero la del profesor les parece de poca monta. Están habituados a denunciar, pero tratándose de Castillo reclaman evidencias…”

A Pedro Castillo todo, a los otros, ¡la ley!

Pd.: ¿Y dónde está la Vero?

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