Era miércoles, como hoy, y no llegábamos al medio día; estaba sentado en la octava reunión más improductiva de la semana. Tenía cerca de 20 años y era uno de los trabajadores “con proyección” ante ojos de mi jefe, por este motivo lo acompañaba a dichas reuniones… ¿qué había pasado? Nos enteramos que habría cambio de gerente general en la compañía. Ahora, no sólo sabíamos que habría cambio, a estas alturas ya sabíamos quién sería. En el mundo corporativo, si bien no hay elecciones democráticas del gerente general, sí hay gente a favor y en contra de cambios a toda escala, esto no iba a ser la excepción. Faltaban pocos meses para la llegada del nuevo gerente, las historias relacionadas a sus gestiones vigentes en donde era gerente al día de hoy desde hace poco más de 5 años, traspasaba fronteras (hasta ese momento era el gerente general de la operación en Argentina, era una empresa transnacional)… “es un amante de reemplazar gente por tecnología… terciaría todo y así reduce planilla… cortó la fiesta de fin de año para gastar en temas decorativos… siempre que llega a una gerencia, pone a prueba a las cabezas vigentes y las termina reemplazando por gente más joven”… Las frases en estas reuniones inútiles eran interminables, mi jefe pensaba que sus días estaban contados… Aparentemente mi futuro gerente general era de lo peor y esto se había vuelto en el tema principal de todos los espacios de trabajo en la compañía. Fui testigo presencial de cómo una noticia que aún no entraba en vigencia, había mermado por completo la productividad de toda una compañía (más de tres mil trabajadores). Ocho años después, con una facturación dos veces mayor a la que había a su llegada, con un clima laboral de altísima satisfacción, con poco más de cuatro mil trabajadores y con mi jefe convertido en sugerente general, pasaba a su retiro el tan cuestionado gerente.
Entendamos una cosa, queridos lectores, el próximo 28 de julio, asumirá la presidencia nuestro nuevo “gerente general”, quien fue elegido en “directorio nacional” teniendo cerca de la mitad de los votos a favor y la otra mitad en contra, como sea, asumirá el liderazgo de esta compañía llamada Perú; me atrevería a decir que todos hemos dedicado mucho tiempo a conversaciones sin sentido de horas para deliberar sobre cómo serán los próximos años… ¡CUANDO SOMOS NOSOTROS QUIENES DÍA A DÍA VEREMOS CÓMO SACAR ESTA EMPRESA ADELANTE!
Sea quien sea nuestro próximo presidente, debemos tener claras dos cosas: primero, siempre debemos estar vigilantes en las decisiones de gobierno, no esperar cinco años para jugar al patriota y finalmente… concentrémonos en ser productivos, en buscar de generar ingresos, en mejorar nuestro propio desempeño, sino seremos nosotros mismos quienes fracasamos… sin importar quién sea presidente. Buena semana para todos.

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