Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular (R) sigue en carrera. El Jurado Nacional de Elecciones, JNE, levantó ayer su tacha. Un fuerte revés para los intereses de Odebrecht, Obrainsa y el Cartel de la Construcción y una extraordinaria noticia para quienes apuestan por un Perú mejor, por un Estado eficiente y un gobernante decente y capaz. El JNE también dio pase a la candidatura de George Forsyth, lo cual es una buena noticia para la democracia, y nada más.

López Aliaga crece sostenidamente, de seguir esa tendencia es probable que pase a segunda vuelta. Mientras más le pegan, más se agranda y la Ola Celeste, la ola de la vida, suma más seguidores. Este exitoso empresario es una de las sorpresas más amargas para los comunistas, progre-globalistas, pro-aborto e ideólogos del género, que no esperaban la arremetida de un conservador, católico, del Opus Dei y apoyado por varias confesiones cristianas. Su estandarte es la defensa de la vida, la reorganización del Estado, la alimentación y educación de más de diez millones de pobres y la generación de oportunidades para todos, en un marco de libre mercado.

Le han pretendido pintar como raro por ser célibe, igual que lo es al Dalai Lama que tanto progre admira. Pocos ven la ventaja que tienen los hombres capaces de controlar su natural energía sexual y transformarla en fortaleza para el trabajo duro y parejo. Un hombre así, se enfoca en la meta y al no tener esposa ni hijos (sin desmerecer a los padres de familia), no cuenta con preocupaciones que le desvíen o retrasen sus decisiones.

Ha dicho que: expulsará a Odebrecht y Obrainsa, firmas brasileñas corruptas; incautará sus obras; desconocerá el lesivo “acuerdo de colaboración eficaz”, y encarcelará a la banda de peruanos con los que perpetraron el mayor saqueo de la historia del Perú republicano. Algo que muchos esperan pues como refirió en reciente entrevista en “El Comercio” han saqueado “a la gente más pobre del país, a la cual se le ha robado sus colegios, sus hospitales y sus carreteras. Hay que sacar a esta porquería de gente desconocer el acuerdo de Vela Barba y del otro fiscal”. Así de directo es este empresario y filántropo que no le debe nada a nadie y solo le teme a Dios.

Un hombre sencillo, con sentido del humor, sensible y cultivado, gran conocedor del Perú y sus problemas; con una mente portentosa, capaz de solucionar problemas complejos y ver oportunidades donde otros ven problemas. Rafael tiene un gran poder de convocatoria y aunque no es un gran candidato está conquistando con su sonrisa sincera y diciendo las cosas claras. Se burlaron de él apodándole tío Porky y la gente lo tomó con simpatía. Este ingeniero industrial podría ser nuestro próximo presidente y darle un vuelco a este país casi inviable. ¡Amén!