Fecha crucial para el futuro del país. El Congreso tiene en su conciencia, su voz –y en sus manos- el destino nacional. Caer en la trampa diseñada por los servicios cubanos de inteligencia de confiar en el gabinete Vásquez por el tono buenista de la premier, sería demostrar que el Parlamento nunca estuvo a la altura de unas circunstancias tan graves como las que hoy atraviesa el Perú. Y aquello quedará como mácula, tanto en la conciencia de los parlamentarios que se prestasen a otorgarle esa confianza, como en los anales de la historia nacional.

El comunismo, amable lector, tiene una norma invariable: mentir. El engaño es el norte de su conciencia pervertida y el éxito de su permanencia. Todas las naciones que han sucumbido ante el marxismo fueron previamente víctimas de sus cantos de sirena, sus cuentos de hadas y de su prédica bondadosa. Porque cual araña ponzoñosa, una vez que el pueblo queda atrapado en sus “misericordiosas, caritativas, humanitarias” redes tramposas, será prisionero y víctima suyo de por vida.

A lo largo de estos tres meses de permanente sometimiento a las estratagemas de un régimen comunista y pro senderista, hemos visto cómo actúan sus principales figuras. En primer término, la táctica de la escopeta de dos cañones ha sido determinante para permitirle a Castillo y al comando Cerrón -teledirigidos desde La Habana por el G2, a través del Foro de Sao Paulo con la insistente presencia de su operador preferido, Evo Morales- engañar a medio país, comenzando por su mayoría legislativa, lanzándole especulaciones bien elaboradas. Estas produjeron tal clima de confusión sociopolítica que mucha gente quedó convencida de que Castillo es el joven de la película y el resto los miserables. Semejante simplismo del peruano común y corriente –tara que sobre todo anida en la mayoría congresal- le ha facilitado al comunismo regional y a Vladimir Cerrón en particular, consolidar una posición de sustancial dominio en toda la nación.

Aunque hay importantes excepciones. A expensas de cómo votó el sur del Perú -Meca del comunismo criollo- aquella población ha demostrado ser bastante más sabia que sus representantes en el Congreso. Recordemos que en agosto “puka” Bellido instaló una mesa de diálogo para solucionar la secular, feroz pugna entre las comunidades y la minera china en Las Bambas. Prometió resolver en 60 días “lo que los gobiernos anteriores siempre prometieron y jamás cumplieron”. ¡Pues ellos tampoco! ¡Suficientes tomaduras de pelo, decidieron los comuneros! Y, vencido el plazo, volvieron a tomar ese corredor afectando la exportación cuprífera y el ingreso de divisas para el país.

Si mañana el acciopopulismo se doblega a su dirigencia procomunista; si los acuñistas obedecen a César Acuña, sicario de la política que privilegia transar con el comunismo para mantener su imperio académico antes que defender la patria; si otros embrujados congresistas por simpatía personal hiciesen lo propio traicionando a sus electores, téngalo por seguro, amable lector, que estamos condenados a transitar por el mismo calvario que Venezuela, traicionada por la estupidez de su clase política. ¡Vacancia ya!

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