La fiscal suprema Bersabeth Revilla evalúa abrir investigación al fiscal José Pérez y a los procuradores Jorge Ramírez y Silvana Carrión por delitos de cohecho, omisión de funciones, abuso de autoridad, prevaricato, falsedad genérica, colusión, negociación incompatible y organización criminal. Asimismo, investigaría a Odebretch, sus dueños, funcionarios, ejecutivos, exejecutivos y consorciadas locales que participaron en esas tratativas pervertidas.

Finalmente, la Justicia estaría imponiéndose a la mafia que ha secuestrado al Estado por mandato de Odebretch y sus consorciadas. Mafia que por año y medio ha bregado para someter al Perú a la corrupta brasilera. Nos hicieron creer, amigo lector, que un acuerdo de confidencialidad con una empresa envilecida -que ha robado a este país alrededor de US$20,000 millones- pactado a nombre del Estado por Domingo Pérez y Rafael Vela Barba -dos fiscales digitados políticamente- constituía la única receta para descubrir a los responsables de la mayor estafa de la historia ejecutada contra nuestra patria. Año y medio después, Vizcarra con Pérez y Vela -sus secuaces del Ministerio Público -reverberados por la prensa canallesca vendida al oficialismo por la publicidad estatal, y energizados por el respaldo recibido de la corrupta izquierda local- continúan actuando como apoderados de Odebretch planificando y ejecutando una maniobra de defensa para la constructora, vistiéndola de táctica del Estado peruano supuestamente para descubrir “a todos los culpables”, y recuperar los US$20,000 millones robados por Odebretch y sus consorciadas.

Al final del día, han transcurrido tres años o más desde que EEUU destapó la internacionalización del escándalo Lava Jato. Pero estos fiscales Vela y Pérez nunca han formulado acusación judicial alguna contra su larga lista de investigados. Desde luego, todos ellos pertenecientes a la oposición. Mucho menos han intervenido oficinas, congelado cuentas y demás patrimonio de Odebretch, sus consorciadas o de algún otro cómplice. Ni siquiera han inmovilizado dichos activos como garantía para que el Estado consiga resarcirse del descomunal perjuicio. Todo lo relacionado a Odebretch quedó encapsulado en el “acuerdo” de marras exonerando a esta empresa, sus accionistas, funcionarios -inclusive a sus consorciadas peruanas- de toda denuncia civil, penal, dineraria, etc.

Entre tanto Vela y Pérez hacen escarnio de Fuerza Popular y el Apra alrededor de los crímenes derivados del caso Lava Jato. Supletoriamente afectan a Humala y Villarán. Pero repetimos, nada que perjudique a Odebretch y sus consorciadas. ¡Pérez y Vela ni trabaron embargo sobre sus activos! ¿Por qué? El show de ambos se centra en los políticos opositores al clan PPK-Vizcarra, mientras soslayan a los amigotes de palacio. Sucediió con Alan, quien prefirió suicidarse antes de prestarse al escarnio. Y Keiko que acabó 13 meses encarcelada y posiblemente pase otros 23 meses enchironada. Contrariamente, a César Villanueva -mano derecha de Vizcarra- nadie le invadió su domicilio apelando a humillantes operativos televisados por ese periodismo arrodillado ante palacio.

Apostilla. Rafael Vela y Domingo Pérez han privilegiado a Odebretch y perjudicado al Perú. Mañosamente intentan amnistiar a esa firma pirata, sus accionistas, ejecutivos y consorciadas peruanas, mientras perseveran por endosarle todo este escándalo Lava Jato exclusivamente a la clase política.