Cuando turbas de la “generación equivocada” se movilizaron en Lima para rechazar la justificada vacancia de Martín Vizcarra y la posterior asunción de Manuel Merino a la Presidencia, la conocida bailarina Vania Masías publicó una retahíla de tuits apoyando a la calle porque “al pueblo se le respeta” y porque los “ciudadanos mandan”. La misma Vania, semanas después, grabó un video denunciando -con un rostro totalmente desencajado- que piquetes violentistas, que reclamaban la derogatoria de la ‘Ley de Promoción Agraria’, habían atacado el fundo de su familia en Ica. ¿No era, acaso, que se tenía que respetar al pueblo y que los ciudadanos mandaban?
No hubo ningún golpe de Estado con la llegada de Merino a Palacio de Gobierno, de modo que el rechazo callejero a su régimen estaba totalmente injustificado. Las movilizaciones -en las que se infiltraron vándalos tirapiedras- ocurrieron porque medios aceitados por Vizcarra y políticos oportunistas, como los caviares morados, además de “influencers” como Vania Masías y otros actorcillos rojos, inocularon en los jóvenes la narrativa de que se había quebrado la democracia. ¡Es penoso que dos muchachos hayan perdido la vida por salir a las calles engañados! En cuanto a las demandas de los trabajadores agrarios, quienes sí tienen un reclamo válido como lo es una mejora salarial, el problema es que sus protestas han sido delictivas por lo que llama groseramente la atención que no haya ningún arrestado. ¡Lanzar rocas y bloquear carreteras es delito en Lima, Ica, La Libertad, China o en la Conchinchina!
Esta doble personalidad de Masías es la misma que vienen exhibiendo principalmente los moraditos socialconfusos y sus medios de comunicación favoritos. ¿Acaso en el paro agrario en La Libertad no murió también un joven, cuyo nombre el presidente Francisco Sagasti jamás ha mencionado y menos elevado a la categoría de héroe de la llamada “generación del bicentenario”? ¿Por qué la dupla De Belaunde y Olivares -los mismos que buscaron a desaparecidos que nunca desaparecieron- no viajó al sur y norte del Perú para mediar entre los jornaleros y su Gobierno? ¿Por qué este muerto no fue portada en La República? La catadura moral de los caviares es nauseabunda: usaron las vidas apagadas de Inti Sotelo y Bryan Pintado para sus fines políticos, pero, como el fallecimiento de Jorge Muñoz no les sirve para nada, se hacen los desentendidos y, con tremenda ostra, solo abren la boca para pedir una investigación para esclarecer las causas del deceso. Si fueran coherentes (algo que jamás sucederá), dirían que Sagasti es asesino, como antes lo hicieron sin miramientos con Merino.
Y hablando del hombre del pañuelo, cada día que pasa este demuestra que transpira necedad e incompetencia. El general (r) Cluber Aliaga renunció al Ministerio del Interior porque la premier feminista Violeta Bermúdez -la misma que mintió en el Congreso al decir que Jorge Muñoz no murió en las protestas agrícolas- no quiso escuchar sus argumentos en contra de la ilegal designación de César Cervantes como jefe de la Policía Nacional y, por ende, el abusivo pase al retiro de unos 18 generales. ¿Y qué hizo Sagasti? Pues aceptó sin despeinarse la dimisión de Aliaga y, ni corto ni perezoso, nombró a su correligionario morado y sobrino de Gino Costa, José Elice -que no tiene ninguna experiencia relacionada al sector Interior-, como su reemplazo. ¿Será que el también morado César Cortijo se convertirá en jefe de la DINI? A esta “repartija” podemos sumarle a la morada Claudia Cornejo Mohme, quien es ministra de Comercio Exterior y Turismo. ¡Este es el gobierno caviar del Partido Morado!