Cuando escribo estas líneas, se conmemora un aniversario más de la Batalla de Angamos, y se celebra el Día de la Marina de Guerra del Perú. Ocasión para recordar al glorioso Almirante Miguel Grau. Siento especial orgullo de venir de una familia de marinos, y ser miembro de la Sociedad Peruana de Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de Mayo y Defensores Calificados de la Patria. Fui repatriado desde Europa al final de la Segunda Guerra Mundial en el Buque Rímac de la Marina de Guerra, y he surcado en barcos de la Marina peruana por los ríos afluentes del Amazonas, que realizaban acción cívica.

De ahí mi interés por estudiar la historia marítima del Perú. Según historiadores connotados como Del Busto, ya los Incas buscaron las rutas marítimas y llegaron hasta la Polinesia. En un viaje que realicé a las Islas Marquesas, encontré vestigios rupestres, así como una arquitectura similar a la de los Incas. Fue para mí una sorpresa que el baile más popular es “el Túpac”, así como que existe un estrecho con el mismo nombre.

En mi novela histórica, Isabel de los Mares, narro la hazaña de Isabel Barreto, quien el 28 de julio de 1595 llega a descubrir, junto con Álvaro De Mendaña, esas islas que quedan frente a las costas de Cañete, a aproximadamente, 6 mil kilómetros de distancia.

Chile tiene una relación especial con las Islas Pascuas, como la tiene el Ecuador con las Islas Galápagos. Sería de especial consideración que en el Perú se honre a una mujer pionera vinculada a los viajes marítimos, Doña Isabel Barreto de Mendaña, una criolla que, a la muerte de su marido, comandó una flota desde las Islas Salomón hasta las Filipinas, y retornó al Perú, abriendo así rutas comerciales hacia el Asia.

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