Joseph Goebbels fue ministro alemán para la ilustración popular y propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. En 1926 fue nombrado jefe de distrito de Berlín donde comenzó a interesarse en la propaganda como herramienta de promoción del partido y su programa. En 1933 ya nombrado se apoderó de la supervisión de los medios de la comunicación, las artes y la información del país. En esa época aparecía la radio y el cine como instrumentos nuevos de comunicación y rápidamente vio en el manejo de los medios, los artistas y el cine una forma de controlar la información y dominar a las masas, indujo al antisemitismo y odio que progresivamente fue socavando la moral de los alemanes.

Una de sus primeras acciones fue entregarle a cada ciudadano alemán un radio en donde solo se escuchaba una emisora: la del gobierno. Así todos los mensajes que se iban sembrando en la mente de los alemanes eran controlados, mensajes que tenían como fin construir un “enemigo” culpable de todos los problemas que había que perseguir y acabar. Los temas que se difundían generaban la hostilidad hacia los judíos basada en una combinación de prejuicios de tipo religioso, racial, cultural y étnico. Luego fácilmente empezaron a limitar sus derechos, se les prohibió tener perros, radios, autos, negocios y gradualmente todo.

Goebbels fue de los colaboradores más cercanos a Adolf Hitler, desde 1924 que se hizo miembro del Partido Nacionalista Obrero Alemán (partido Nazi), fue ascendiendo y promovió activamente la persecución de los judíos mediante los “progromos” que consistía en el linchamiento multitudinario hacia un grupo particular acompañado de la destrucción y apropiación injusta de sus bienes, organizó disturbios y enfrentamientos en las calles, manifestaciones públicas violentas que lograron aumentar el número de seguidores del partido. Finalmente, todo esto fue escalando progresivamente y llevó a dar lugar al exterminio de los judíos durante el Holocausto.

Luego de su muerte en algunos países la palabra “Goebbels” se utilizaba como estereotipo político para desacreditar a personas que usan propaganda engañosa y métodos muy controvertidos.

Lamentablemente 100 años después sus estrategias siguen siendo utilizadas por demagogos que no tienen escrúpulos para conseguir lo que quieren. Recuerda que esta historia termina mal para todos sin capacidad de reconciliación. Debemos estar alerta cuando los discursos que se empiezan a propagar son de odio, cuando te sientas incentivado a participar de esa manera (en redes, discusiones, etc.), cuando creas que lo justo es solo para tus amigos y la injusticia o el abuso está bien para tus “enemigos”. No lo aceptes, la decisión es tuya, puedes estar siendo parte de la gran mentira, además nunca te olvides que algún día ese “enemigo” podrías ser tú.

@sandrostapleton