La guerra de Israel contra Hamás en su primer mes

La guerra de Israel contra Hamás en su primer mes

Ayer, 7 de noviembre, se cumplió el primer mes de la guerra entre el Estado de Israel y la milicia palestina Hamás que controla la Franja de Gaza. Aunque los dos actores, uno convencional (Israel) y el otro no convencional (Hamás por sus prácticas terroristas), produciendo por sus actos violencia extremis, para nadie es un secreto que los muertos palestinos son la inmensa mayoría de las víctimas –hay un número relevante de niños fallecidos– en este mes convulso transcurrido en el Medio Oriente, espacio geopolítico del globo dominantemente conflictual, y aunque todas las vidas son importantes, la diferencia es abismal respecto de las bajas ya referidas, por lo que se confirma la superioridad militar israelí, lo que tampoco es un secreto. Más allá de la orden del primer ministro, Benjamín Netanyahu, para que ingresen tanques en los espacios controlados por Palestina en Gaza, después del plazo de 24 horas que inicialmente dio para la evacuación de la zona norte de la Franja, lo cierto es que la anunciada incursión militar terrestre israelí aún no se ha concretado y no precisamente porque los altos mandos israelíes se hallen concentrados preparando la estratagema que permita arrancar al Hamás del control político en Gaza –tal como lo hizo Estados Unidos de América en 2001 con los Talibán que se hallaban al frente del gobierno de Afganistán–, sino por los cálculos que estarían manejando en el gobierno de emergencia nacional de Israel que habrían concluido la inminencia de una reacción en cadena del mundo árabe por su consecuencia, aunado por una opinión pública mundial que se ha venido mostrando adversa a la incursión militar israelí, lo que no sumaría para los objetivos que pretende Israel.

Es probable que durante todo el mes transcurrido y los días que siguen la posibilidad de concretar el canje de rehenes israelíes -se cree en 200 personas en promedio- que permanecen en los túneles de Gaza por presos palestinos que se encuentran en las cárceles israelíes –unos 7 mil–, siga postergando la inexorable acción militar que para Netanyahu es solo de cuestión de horas pues realistamente no veo a Israel retrocediendo en su decisión que sería vista como riesgosa debilidad para un país que se ha venido haciendo a partir de la amenaza como regla en su vida nacional. Por lo pronto, sin que se haya producido la incursión israelí, el desplazamiento de familias palestinas hacia el sur de Gaza, lo más próximo a Egipto, significa el control real y efectivo de Israel de gran parte del territorio de la zona norte de esta franja territorial palestina y seguramente la idea será conseguir el control total de Gaza, sin saber la valoración que tendrá el derecho internacional humanitario por ambos actores. Sin diplomacia a la vista, y mucho menos la vocación para el alto el fuego, no veo a los árabes de brazos cruzados ante ese escenario y lo más probable será que la dimensión del conflicto se ensanche a otros actores como Líbano y Siria, y con ellos, a Irán, que son persas, los que en conjunto no han ocultado su animadversión hacia Israel. Veremos cómo vienen los días.

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