La guitarra en el alma de Avelino Rodríguez

La guitarra en el alma de Avelino Rodríguez

Lo escuché por vez primera Interpretando una alegre marinera en el patio del Instituto Gilda Ballivián Rosado, mientras los pies descalzos de Zuly Azurín arrancaban polvareda retando a la guitarra del maestro. Sus dedos acariciaban las cuerdas de su guitarra haciéndolas trinar.

La magia y la potencia de su voz silenciaban a la audiencia. El maestro Avelino Rodríguez Pavón, limeño de nacimiento, ayacuchano por su padre y apurimeño por su madre, fue inagotable con su comprometido canto llevando su mensaje de esperanza por todo el país. Lució su talento con los grupos Tiempo Nuevo, Tarpuy y después como intérprete solitario. Siempre se le veía caminar llevando entre sus brazos su charango y su guitarra y en su corazón un inagotable repertorio con temas de todas las regiones del país: “Pastorita”, “Aldeanita” y otras canciones que siguen siendo joyas para oírlas siempre. Cuando interpretaba magistralmente los poemas musicalizados de César Vallejo, brillaba majestuoso como el sol.

Él integra la selecta lista de artistas del pueblo que cantaron a nuestro vate: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa, Paco Ibáñez, Paco Lujan y Manuelcha Prado por mencionar a algunos. Es un cantor de oficio como pocos y cada verso de las coplas de Miguel Ángel Morelli, lo describen a perfección: “Mi oficio de cantor es el oficio/ De los que tienen guitarras en el alma/ Yo tengo mi taller en las estrellas/ Y mi única herramienta es la garganta/ Mi oficio de cantor es el más lindo/ Yo puedo hacer jardín de los desiertos/ Y puedo revivir algo ya muerto/ Con solo entonar una canción”. Siempre lo imaginé, mientras afinaba su guitarra, que tarareaba el canto de Atahualpa Yupanqui: “Yo camino por el mundo. Soy pobre. No tengo nada. Sólo un corazón templado y una pasión, la guitarra”. Estos días oscuros y esta dura vida le van jugando una mala pasada; su salud está deteriorada de tanto trajinar.

Sus amigos mucho haríamos si logramos que su guitarra, charango y canto nuevamente recorran el país, trasciendan fronteras y así le expresaremos nuestra profunda y permanente gratitud al maestro Avelino. Entonemos sus cantos para que el tayta diosito y nuestros Apus cuiden de él.