En entrevista concedida al boletín oficial de palacio –El Comercio- Violeta Bermúdez, primera ministra morada, manifestó -con esa soltura de huesos que caracteriza a los caviares- que “La administración de Francisco Sagasti le está dejando al presidente electo Pedro Castillo un país más ordenado en términos de gestión, vacunas contra el covid-19 y un plan de vacunación para terminar de inmunizar a la ciudadanía.” Por favor. ¡En medio año han vacunado apenas al 14% del país! El ritmo más ineficiente del planeta. Tal como ocurrió con la pésima gestión sanitaria heredada del miserable Vizcarra y continuada por el régimen Sagasti. Es más. En este contexto Bermúdez se atrevió a pedir que “El nuevo gobierno mantenga los equipos técnicos. No solo en el caso del de vacunación sino,en general, los equipos técnicos. Nosotros, por ejemplo, entramos y los equipos son los mismos, lo único que hemos hecho es ajustar más bien las posiciones que son de naturaleza más política.” Pero, ¿Bermúdez está mal de la cabeza? Repetimos, la vacunación en el Perú es de las más ineficaces del orbe. Ni qué decir de otros estamentos de este –si puede llamársele- gobierno. Repasemos la Salud Pública, un fracaso total; batimos el récord de muertes por habitantes: 210,000 fallecidos por covid y centenares de miles de familias endeudadas porque el Estado no proveyó de oxígeno a los suyos. En Economía, otro mamarracho: el tipo de cambio subió 15% (pese a que el BCR quemó US$10,000) arrastrando el alza de la canasta básica de alimentos, el transporte, etc.; además, se han duplicado las deudas pública y privada. En Interior, nuevo fiasco: registramos los más altos índices de delincuencia regional. El mismo resutado exhibe Educación, adonde los alumnos van perdiendo ya dos años de clases. Por si no bastara, Bermúdez y Sagasti son responsables de haber propiciado un deleznable proceso electoral y oponerse a auditarlo. ¿Con esos y tantos otros resultados espantosos, Bermúdez pide al gobierno entrante que “mantenga los equipos técnicos que heredamos nosotros” (del corrompido Vizcarra, el peor presidente de la historia nacional)?
Oiga usted, Bermúdez, vaya a tomarle el pelo a sus amiguetes caviares. Ya basta de necedades y mentiras; esos dos vicios predilectos del régimen al cual pertenece. No es dable que intente usted enchufarle semejante camarilla de incompetentes al futuro gobierno. A menos que lo que quiera es que este país colapse muy, pero muy pronto.
Sagasti como Bermúdez carecen de credenciales para recomendar a quien fuere los equipos técnicos con que han gestionado miserablemente la nación, desde noviembre pasado. Más aún habiéndose aupado a palacio vía un putsch callejero provocado por el partido morado al cual pertenece Sagasti. Putsch que defenestrase a Manuel Merino como encargado de la presidencia, tras conseguir los clásicos muertitos –Inti y Bryan- que buscaban los amiguetes de Sagasti para forzar así la renuncia de Merino y cederle la presidencia a uno de los simpatizantes de aquella revuelta.
La fraudulenta elección –y cobardía de Sagasti para pedir una auditoría internacional para verificarlo- descalifican a este brevísimo, aunque nefasto gobierno.

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