Una de las fortalezas de la democracia es la libertad de expresión y de prensa, cuando estas se ven amenazadas el rechazo debe ser unánime, pero lamentablemente no hemos visto una sonora condena cuando la primera ministra Violeta Bermúdez anuncia que “vienen evaluando” presentar acciones legales contra el periodista Beto Ortiz y Willax TV por supuestamente difundir “información malintencionada” y “poner en peligro la seguridad y la salud pública”.
El último viernes, el programa ‘Beto a Saber’ dio a conocer que los resultados del ensayo clínico de la vacuna contra el coronavirus (covid-19) desarrollada por el laboratorio chino Sinopharm en Perú habría arrojado una eficacia del 33.3% en el caso de la cepa de Wuhan y de 11.5% para la cepa de Beijing. La información presentada serían los Resultados del Estudio Clínico de la Fase 3 de Sinopharm realizados en la Universidad Privada Cayetano Heredia y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Pese a los destemplados reclamos en redes sociales y diversos medios respecto a la información presentada por Ortiz, nadie se atrevió a afirmar que se trataba de una noticia falsa o fabricada. Ni siquiera el ministro de Salud Óscar Ugarte fue capaz de desmentir la información, precisando que eran estudios preliminares, pero no falsos.
En esa misma línea, se pronunció la encargada de los estudios de la UPCH. Coralith García.
Los resultados preliminares que se exhibieron el viernes corresponderían aproximadamente al 60% de la muestra, cabe esperar el 40% restante. Quienes saben de estadística afirman que no habría un cambio sustancial en los resultados conocidos hasta el momento.
Bajo ninguna circunstancia es aceptable la amenaza contra Ortiz Pajuelo y Willax, más aún cuando no estamos ante una noticia difamatoria o fabricada. También resulta inaudito que se haya presentado una denuncia contra el periodista por el supuesto delito de grave perturbación a la tranquilidad pública. Para el abogado Carlos Caro Coria, esta denuncia no es seria pues los delitos contra la tranquilidad pública (315-318A CP) son aquellos relacionados con el terrorismo, apología, banda criminal, marcaje, etc. No con la difusión de información que se considere falsa.
Y no podemos dejar de mencionar la pataleta del candidato Julio Guzmán, quien en sus redes sociales escribió: “estamos hartos de que un grupo de golpistas y fábricas de mentiras como Willax conspiren contra la salud pública y la democracia. No se cansan de desestabilizar” .
¿Fábrica de mentiras? Parece que el candidato morado olvida que fue precisamente Willax y Ortiz quienes destaparon el escándalo del Vacunagate y todas sus implicancias, como el bloqueo a la compra de la vacuna rusa.
¿De qué defensa a la democracia habla Guzmán cuando pide que se denuncie a Willax y al doctor Bustamante por ejercer su derecho a expresarse? “Ya estamos hartos de Willax y de los Wong”, dice (aludiendo al propietario de Willax, Erasmo Wong).
¿No será que Julito de lo que está harto es que ese canal de televisión le haya descubierto más de una mentira a él y a su gobierno y está ávido de venganza?
Si Guzmán dice defender la democracia que lo demuestre. Ser demócrata implica defender principios y valores, independientemente de amiguismos o cálculos y apetitos personales. Entendemos su desesperación por su desplome en las encuestas, pero eso no justifica su rabieta. Parece que Guzmán solo aspira a una democracia a su medida.