Las AFP han puesto el grito en el cielo a raíz del proyecto que propone un nuevo sistema de pensiones, administrado por una autoridad, que integrará a las AFP y a la ONP, donde cada afiliado aportará a dos fondos: un Fondo de Riesgo Compartido (FRC) y un Fondo de Riesgo Individual (FRI). Los afiliados a las AFP y ONP voluntariamente decidirán su traslado. El proyecto plantea un aporte mensual entre 4% y 13% del sueldo mientras que el empleador aportaría entre 1% y 5%.

Lo novedad es la creación de una pensión básica universal, donde el Estado aportará un capital semilla a cada peruano desde su nacimiento, que será rentabilizado en el FRC.

Pero, lo que aterra a las AFP es que no seguirán manejando a su libre albedrío los fondos individuales, sino que pasarán a ser gestionados por el FRI, que escogerán en una subasta internacional a los operadores. Las futuras pensiones de jubilación se compondrían de la suma del FRC y el FRI.

Las AFP sostienen que se propone transferir los fondos a una entidad estatal “sin escuchar a los dueños”, a lo que la profesora de la Universidad del Pacífico, Noelia Bernal, responde que es falso, porque “el proyecto plantea que los saldos de los afiliados a las AFP pasen intactos al nuevo sistema y que los afiliados a la ONP reciban un bono de reconocimiento”, agregando que “los cambios se aplicarían hacia adelante y solo se afectaría a los nuevos aportes”.

Por su parte, Hugo Ñopo de GRADE señala que “el lobby de las AFP está jugando como lo sabe hacer: se ataca la propuesta levantando fantasmas para que no prospere y para que al final se mantenga el statu quo y las encuestadoras contratadas colocan preguntas sesgadas o hacen dudosos muestreos, guiando la opinión”.

Javier Olivera del Instituto Liser ha realizado un cálculo aplastante, demostrando que en su gran mayoría las pensiones de la AFP son inferiores a las pensiones de la ONP. Por ejemplo, una mujer con un sueldo de cuatro veces la remuneración mínima vital -entre 1994 y el 2019-, tenía una pensión S/759 en AFP Integra mientras que recibiría S/ 1,022 en la ONP, es decir, un 25% mayor. La situación se revierte cuando los sueldos son mayores.

Terciando el matemático Ñopo, señala que “el descuento por AFP a los trabajadores formales es 13% del salario, pero el sistema financiero se queda con 3 de esos 13 puntos. ¡Casi la cuarta parte de lo confiscado! Es demasiado”.

Lo cierto es que los que se jubilaron (a los 65 años) -y se afiliaron desde el año 1992 a las AFP- han acumulado el equivalente a 80 sueldos (50 sueldos de aportes, más la rentabilidad y el bono de reconocimiento), sin embargo, si llegan a vivir 80 años no recibirían en pensiones mensuales ni la mitad de lo que le descontaron.

Por cierto, en Chile, donde se crearon las AFP, ante el descontento por las bajas pensiones, el presidente Sebastián Piñera ha propuesto un fondo colectivo y solidario, financiado por los empleadores y también con un aporte inicial del Estado. Cada afiliado aportaría, además del 10% de la AFP, un 6% “que serán administrados por una institución pública autónoma” sin que los voceros oficiosos se rasguen las vestiduras tal como sucede en Perulandia.