Ante un Estado ineficiente, la única solución a la vista para evitar que miles de peruanos sigan muriendo es que los privados puedan adquirir vacunas anticovid del laboratorio Gamaleya. El embajador de Rusia en el Perú, Igor Romanchenko, dijo que su país está dispuesto a negociar con las empresas y los gobiernos regionales. Este asunto no estaría en debate si es que el Gobierno morado trajera suficientes antídotos para inocular a la población. El presidente Francisco Sagasti ha afirmado que hay más de 48 millones de dosis aseguradas, pero no se sabe a ciencia cierta cuándo llegarán. En Chile, por ejemplo, más de 3 millones de personas ya han sido inmunizadas; en cambio, aquí, al sospechoso lento ritmo de vacunación diaria (¡el domingo vacunaron a 3 mil!), recién en el año 2026 terminaríamos de conseguir la inmunidad frente a la covid-19, la cual se consigue inoculando a 24 millones de connacionales. En tanto, las colas por conseguir oxígeno medicinal son interminables: un balón no baja de mil soles y llenarlo -si es que se llega a hallar el escaso gas- es otro lío.

“Lo que no queremos es que el que tiene plata se vacune y el que no la tiene no se vacune”, declaró el domingo Sagasti a Cuarto Poder para justificar la oposición de que los privados compren sueros. El jefe de Estado, ya vacunado, por cierto, quiere igualar hacia abajo. Así es la ideología genocida comunista: solo seremos iguales, pues, cuando nos coman los gusanos o el viento se lleve nuestras cenizas. Un rojo o rosado, como en este caso, no entenderá jamás (son tan abiertos de mente que se les cayó el cerebro) que si las compañías privadas importan vacunas, el Estado podrá destinar más sueros a los más vulnerables que no tengan cómo pagarlos. Se trata de aumentar la oferta por todos lados. No podemos permitir que más peruanos caigan muertos -ya son más de 100 mil- por culpa de burócratas caviares.

Mientras todo esto ocurre, el Gobierno, a través del ideologizado Ministerio de Cultura, le “regala” 75 mil soles a la actriz hembrista Mayra Couto para que grabe su serie “Mi cuerpa, mis reglas”. Couto puede grabar el bodrio que le dé la gana, pero con su dinero y no con el de nuestros impuestos. A ello hay que sumarle que Sagasti ha anunciado un subsidio de 20 millones de soles para los artistas. Ello, claro, después de la súplica de la cantante Susana Baca. A diferencia de Monique Pardo, quien reclamaba al Gobierno que los dejen trabajar y levante la estúpida cuarentena, Baca rogaba para que le “regalen” plata. Los zurdos son parásitos que viven mamando de la teta estatal.

¿Alguien sabe dónde se metió la (de)generación del bicentenario? Por el caso del vacunatorio VIP de Argentina, miles salieron a marchar en contra de la gestión de Alberto Fernández que vacunó a sus amigotes; mientras que, en el Perú, se vacunan presidentes y ministras a hurtadillas y nada pasa. No son más que tontos útiles de Vizcarra y los morados…