De los 24 partidos políticos que se encontraban registrados cuando se llevaron a cabo las últimas elecciones generales, como consecuencia del resultado de estas, a 15 de ellos se les ha cancelado su inscripción, manteniendo su vigencia únicamente 9 agrupaciones políticas.

Puede parecer elevado el número de partidos políticos que compiten en un proceso electoral, pero así es la democracia cuando permite que, en aras de la pluralidad ideológica, puedan participar una gran variedad de agrupaciones partidarias que luchan por obtener el poder político.

Pero lo que debe llamar la atención es el cómo surgen, se constituyen o logran su inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas del Jurado Nacional de Elecciones. Pues, es evidente que es el resultado del aprovechamiento de la imagen de un personaje que, por alguna razón consigue tener cierto grado de aceptación popular, dando lugar que, a partir de esa realidad se promueva la creación de un partido o, en su defecto, una agrupación política que ya tiene inscripción; lo adopta para promoverlo como candidato.

Es decir, como se observa en la realidad nuestra, los partidos políticos existen o sobreviven en función del nivel de llegada o legitimidad que tengan sobre la población nacional a partir del personaje cuya candidatura se promueve en un proceso eleccionario. Esto significa que, las agrupaciones políticas en nuestro país tienen un origen puramente electoral, careciendo de organización o estructura partidaria realmente establecida.

Esta realidad del sistema de partidos políticos en el Perú nos explica el por qué estas agrupaciones tienen una existencia extremadamente corta, al supeditar su existencia a los resultados electorales.

Significando ello que, sin darnos cuenta, se está imposibilitando el desarrollo de nuestra democracia, haciéndola caudillista y limitativa de participación organizada de la ciudadanía.

Los partidos políticos deben ser los principales instrumentos de formación de la conciencia ciudadana que, con la diversidad ideológica que inspira toda democracia, promueva el interés de la población para que, organizadamente, participe en la vida política nacional, dando lugar a que el ciudadano pueda actuar con mayor criterio y responsabilidad cuando tenga que tomar una decisión, especialmente en momentos electorales.

Si bien es verdad que los partidos políticos no son el único medio para el funcionamiento de la democracia, convirtiéndola en una partidocracia, lo cierto es que son las agrupaciones partidarias las que promueven el interés de la ciudadanía para que actúe con mayor criterio, responsabilidad y, principalmente, con conocimiento de causa; o, lo que es lo mismo, cuando tenga que emitir su voto, lo haga con criterio y mayor razonabilidad,

La experiencia de lo que estamos viviendo en estos últimos lustros, nos muestra que los partidos políticos solo sirven de refugio o instrumento para quienes desean promover su candidatura, no importando la especial trascendencia que tienen las agrupaciones partidarias como medio de formación ciudadana.

Corresponde a los partidos políticos realizar acciones que se orienten a promover la educación ciudadana y, junto con los centros académicos en todos los niveles, se contribuya al desarrollo de la cultura política del pueblo peruano.

Debe ser un compromiso fundamental de las organizaciones políticas trabajar en la formación de la juventud a fin de asegurarnos que las próximas generaciones tengan la calidad y conocimientos suficientes que le permitan ser, mañana más tarde, los futuros buenos dirigentes que el Perú reclama.

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