La actual pandemia del coronavirus nos enfrenta a una situación inédita: han pasado varios meses y seguimos en un escenario de incertidumbre en el que aún no podemos construir una hipótesis sobre cómo será el futuro.

Según Juan Pablo Sanguinetti, Country Manager de Whalecom Perú, a semejanza de una “tormenta perfecta”, en la que confluyen una serie de factores climáticos singulares, hoy nos enfrentamos a una “incertidumbre perfecta” explicada por diversos factores. El primero es la incertidumbre sanitaria, puesto que aún no se sabe a ciencia cierta cuándo y cómo nos infectamos y ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede dar certezas al respecto.

Enfrentamos también una incertidumbre temporal, pues si bien hay certeza sobre el momento cero de la pandemia (diciembre del 2019), no sabemos cuándo regresaremos a la “nueva normalidad”. La siguiente es la incertidumbre geográfica: a diferencia del pasado, las personas migraban ante la ocurrencia de un desastre natural o una crisis económica, ahora no hay ninguna zona libre del coronavirus.

No menos importante es la incertidumbre económica, dado que no se sabe a ciencia cierta cuáles son los impactos que esta pandemia tiene actualmente y, menos aún, cuáles serán estos en el futuro. Lo que genera incertidumbre es que no está claro ni su profundidad, ni cómo y cuándo se dará la recuperación, y si esta será en forma de V, W, U o L, como discuten los economistas.

Como último elemento tenemos la incertidumbre social. No sabemos qué factores de nuestra actual vida permanecerán y cuáles serán anécdotas. Se espera que las nuevas formas de trabajar (home office), de estudiar, de trasladarse, de relacionarse (distanciamiento social) perduren en nuestras vidas, pero sin saber claramente de qué manera.