El artículo 93° de nuestra Constitución, establece a la inmunidad como prerrogativa de la que gozan los padres de la patria. El Ejecutivo, como parte de los proyectos para la Reforma Política, propuso que sea la Corte Suprema la que autorice el levantamiento de la inmunidad a los parlamentarios.

Retirarles tamaña franquicia ha exaltado los ánimos de nuestros prístinos legisladores, quienes se han puesto en pie de lucha para supuestamente defender la independencia de poderes.

Quijotes, todo sabemos que nuestros congresistas son el reflejo, la personificación, de las cúpulas partidarias, que no están librando la batalla para defender uno de los pilares del sistema democrático. Estos angelitos se resisten al cambio, están evitando, a toda costa, se consoliden las reformas para posibilitar que, rápidamente, se investigue, procese y sancione penalmente a Los Innecesarios… ¡a los ladrones de la patria!

La inmunidad parlamentaria no existe, entre otros países, en Canadá, Australia e Inglaterra. En Colombia, debido a las difíciles condiciones a las que la lucha interna y el narcotráfico sometieron el sistema político democrático, se tomó la decisión de retirar la inmunidad a los parlamentarios, ya que las mafias no sólo habían penetrado y corrompido en gran parte tejido social, sino también a las instituciones públicas.

Lograda la paz interna en Colombia, reduciendo también la influencia de los carteles en la representación congresal, ahora se está discutiendo sobre la reposición de la institución de la inmunidad. En cambio, nuestros actuales congresistas, habiéndose visibilizado su podredura y la de sus cúpulas partidarias, más bien luchan tenazmente por mantenerla.

Quijotes, desde el Congreso y en todos los rincones del Perú, los brazos delincuenciales de los gobernadores regionales y alcaldes, se han extendido para robarnos, empeñando nuestro desarrollo, condenándonos a la pobreza. Peruanos, una de las herramientas para erradicar a los partidos tradicionales y evitar el surgimiento de nuevos partidos que promuevan la postulación, al cargo público, de criminales disfrazados de políticos con “plata como cancha”, es la eliminación de la Inmunidad, por algunas décadas.

Hermanos peruanos, si bien el retiro de la inmunidad presidencial es la respuesta retaliada del Congreso, quizá debamos pensar que, adoleciendo el Perú de una clase empresarial virtuosa, huérfano de Padres de la Patria, infestado el aparato público de ladrones y corruptos, no resultaría inconveniente retirar la denominada inmunidad presidencial, y a todo aquel que ejerza una cuota de poder público; por lo menos, como en Colombia, hasta que logremos recuperar la política para los mejores peruanos.

Muchos me preguntan por qué sigo con mi grito de guerra, si ya no están Los Innecesarios a la vista. Yo les respondo: sí están; pero, agazapados esperando el momento adecuado. Entonces, en pie de lucha, desde acá les digo a los vende patria, no saquen la cabeza nunca más, porque en el Perú se viene implementado la ¡Jubilación Política Ya!