El colmo de la majadería es que un alcalde prohíba entrar a personas mayores o jóvenes a su distrito, y el colmo de un gobierno nacional es permitir que los alcaldes atenten, como lo hace impunemente el alcalde de La Punta, contra nuestro orden legal.
A un alcalde distrital de San Isidro se le ocurrió señalizar los cruces peatonales con monigotes de su creación sin importarle que un DECRETO SUPREMO ordena que se haga con rayas paralelas de color blanco. ¿Usted se imagina lo que pasaría si cada uno de los 1,874 alcaldes distritales crea sus propias señales de tránsito?
Me puse en contacto con el Ministerio de Transportes de aquella época para hacerle notar las nefastas consecuencias que tendría el permitir que el alcalde de San Isidro tenga la insensatez de crear sus propias señales de tránsito. ¿Y qué paso? Absolutamente nada, el alcalde continuó señalizando los pasos peatonales con los monigotes de su creación. Como las irracionalidades de los alcaldes se producen poco a poco hay que impedir que la realice el primero que la intente.
Con irresponsable paciencia hemos permitido que la irracionalidad de los políticos destroce nuestro buen vivir.
A los jóvenes les cuento que antes de 1974 los taxis tenían una placa que decía TAXI y nadie que no tuviera esa placa podía “taxear”. Más aún, si un taxista vendía su auto le sacaba la placa TAXI y se la cambiaba por una particular y al nuevo le ponía la placa TAXI.
En 1974 el general socialista Velasco (ese traidor que le robó la propiedad a peruanos de clase media e hizo que nuestro ejército cometa el papelón de, un supuesto DÍA DE LA DIGNIDAD, invadir el complejo petrolero de Talara para después, en secreto, firmar el Convenio Greene-De la Flor para pagarle al contado a la norteamericana International Petroleum, más de lo que valían sus propiedades en Talara y a los peruanos de clase media que les robó les pagó con papeles sin valor); creó unas calcomanías para que los autos, según el color de ellas, circulen 3 días a la semana. Para solucionar la falta de vehículos que se creó, pidió a todos los choferes (taxistas o no) que, por solidaridad, recojan a la gente que esperaba transporte con lo que creó el caos actual porque permitió que cualquiera sea taxista.
Porque la crisis creada por la corrupción, la insensatez y los mercantilismos de derecha e izquierda ha durado más de 50 años, los jóvenes no se dan cuenta cuánto ha retrocedido nuestro país.