El domingo 28, manos negras intervinieron la página web de EXPRESO. Todo apunta a que el objetivo fue evitar la difusión de una noticia sobre la promesa incumplida del presidente Vizcarra, acerca que “habría 2,000 camas UCI más, para fin de este mes”. Y por otro lado, manipular los archivos del periódico. Aunque las investigaciones dirán la verdad. La forma como ocurrió el acto criminal confirma que se trata de un operativo montado por profesionales de la delincuencia cibernética. Sea como fuere, hablamos de un ataque a la libertad de información y opinión que sólo beneficia al régimen de Martín Vizcarra. La explicación es sencilla. EXPRESO es un periódico contrario a la línea del gobernante de turno, pues éste viene causándole daños muy graves a la vida y hacienda de los peruanos, tanto por su incapacidad como por sus desaciertos. Y por si fuera poco, por su contumacia en mentir sistemáticamente para encubrir sus errores y para destruir toda capacidad de la oposición que denuncia los yerros y faltas de este gobierno heredero de un episodio letal, cuando quien presidía el país se vio obligado a renunciar y el Congreso -la mayoría fujimorista- lo sustituyó por el actual mandatario.

¿A quién le interesa sepultar la palabra de EXPRESO? A Martín Vizcarra y su prole de marxistas disfrazados de proge para engatusar a la población. Es evidente que este presidente por accidente no es demócrata. Primero lo exhibió con su blitzkrieg contra el Parlamento para desacreditar -con formas totalitarias- al poder Legislativo y justificar el golpe de Estado con el que cerró el Congreso. También tiene mañas demagógicas para engañar al público. Apenas asumió la cartera de Transportes con el hoy reo PPK, prometió que entre 2018 y 2019 construiría una nueva carretera al Centro a través de Canta y que, paralelamente, prolongaría -en doble pista hasta La Oroya- la Carretera Central actual. Asimismo, recién instalado en palacio manifestó que erigiría ochenta hospitales y cien escuelas durante un año. Pues, ¡todo fue una farsa! Ni qué decir del entorno trotskista y, en general, de pelaje izquierdista que lo rodea al más puro estilo pretoriano. Hace falta ser tonto para creer en quien engaña sin rubor ni contrición en asuntos de capital importancia. Como la vida y salud del ciudadano. Vizcarra conoce la realidad de esta crisis sanitaria. Sabe que su incompetencia la ha multiplicado.

Pero pretende librarse de semejante culpa (responsabilidad penal por la muerte hasta ahora de 9,700 peruanos). Entonces miente con descaro, reafirmando hechos que le constan son falsos. Como sucedió con las pruebas para detectar los contagios, tras descartar adrede las exámenes moleculares remplazándolos por los inexactos serológicos, fuera de adquirir éstos últimos a destiempo y con sobrecostos. Igual sucedió con el oxígeno. Su trotskista y embustero ministro de Salud desoyó la necesidad de este recurso para los pacientes en cuidados intensivos, desabasteciendo los hospitales de ese elemento vital. Sin embargo, todas estas tropelías Vizcarra las desmiente con… mentiras.

Frente a ello, mal que le pese EXPRESO seguirá velando por los intereses nacionales.