La sociedad peruana está polarizada desde la captura del genocida abimael guzmán. Desde ese momento la izquierda se percató de que había perdido la batalla para llegar al poder por la ruta de las armas, visto su inveterado fracaso de conseguirlo a través del voto popular. Sostener que la izquierda no comulgaba –ni comulga- con genocidas como el camarada gonzalo es de un cinismo característico de la izquierda. Su dominio del arte en materia de hipocresía es infinita. Como lo es su doble juego, dependiendo de la audiencia que tenga delante y el recurso de la desinformación que domina como cátedra para engañar a propios y a extraños.
Capturada la cúpula terrorista –comunistas, socialistas y termocéfalos de todo pelaje- la izquierda apareció desnuda en el escenario nacional. Es más. Acababa de ocurrir –tres años antes- el desmoronamiento de la ex URSS, esa madre de todas izquierdas planetarias. Como resultado el socialismo criollo quedó devastado. No obstante, caída la Cortina de Hierro la agonizante izquierda mundial estaba decidida a reinventarse. Inteligentemente, apeló a mimetizarse con las novedosas corrientes sociales así como con las expectativas de un mundo ya librado del yugo comunista, y consecuentemente de la Guerra Fría y los miedos que infundiera durante décadas en las sociedades tanto libres como las sometidas al socialismo. Surgiría entonces una siniestra estratégica de la izquierda. ¡Apoderarse del término democracia! Aparecerían ahí conceptos como la conservación de la naturaleza, el poderío gay, la supremacía de la llamada ideología de género, el feminismo hegemónico y otros conejos extraídos de la chistera roja. En conclusión, el comunismo retornaba victorioso al redil tras resurgir desde las cenizas y premunido de un conjunto de paradigmas. ¡La Democracia se lo había permitido! Lo que, de haber sido lo contrario, téngalo seguro, amable lector, jamás habría ocurrido. ¡Hoy el comunismo latinoamericano está vivito y coleando! Sus ejes funcionales son el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. Su activismo es manifiesto. Lo comprueban el soliviantado socio político en Chile, Colombia y Perú.
La izquierda peruana en general hoy se siente ganadora. Ocurre que su brazo armado –sendero luminoso- disputará el ballotage con la representante de aquella democracia que le diera la oportunidad al comunismo mundial para reintegrarse a la arena pública, disfrazado de lo que fuese. Aunque premunido de sus mismos “principios” ideológicos de autoritarismo, supremacía, violación de derechos humanos, abolición de la libertad, etc. La izquierda peruana -que se mantuvo estratégicamente alejada de sendero, a efectos de facilitar su resurgimiento tras la captura y condena de su cúpula dirigencial, incluido el genocida guzmán- ahora respalda rabiosamente al candidato del partido prohijado por movadef, brazo político de sendero y, consecuentemente, polichinela del genocida guzmán. Para los tontos que, cada vez que este escriba se los remachaba, protestaban “La izquierda jamás ha estado con sendero”, pues ahí tienen la prueba de su idiotez. No fue sino otra maniobra perniciosa -como todas las del izquierdismo- para escudarse cual camaleón dentro del Caballo de Troya de su resurgimiento, apadrinado por el comunismo internacional.

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