En una memorable escena del Padrino 2, Michael Corleone interrumpe la distendida fiesta de cumpleaños del mafioso judío Hyman Rhode en un hotel de La Habana, y le dice a la cofradía de mafiosos que buscan invertir en la isla-burdel, que ha visto algo que le llamó la atención cuando llegó. Vi, dijo Corleone, a un hombre que se acercó a una patrulla que estaba haciendo un checking y que al grito de “viva Fidel” se explotó una granada llevándose consigo al capitán y los soldados de la patrulla. El mafioso judío entonces le preguntó con cara suspicaz: ¿Y qué te dice eso? Michael Corleone respondió: que pueden ganar. Pocos días después todos los mafiosos tomaban las de Villadiego en el año nuevo de 1959, cuando ante la renuncia del tirano y corrupto Batista, los barbudos tomaban el poder en la Isla. Hasta ahora están ahí. Esta semana, mientras cenábamos con unos amigos, el mayordomo Jaime, un virtuoso de la flauta con año de conservatorio y puneño para más señas ya en sus cincuenta, servía la mesa. Uno de los comensales le dijo entonces: Jaimito, ya sabes por quién votar porque Castillo te va a expropiar hasta tus plantitas (le gusta también la jardinería). Señorito, dijo el mayordomo, a mí no tienen nada que quitarme y por último yo me voy a las puertas del Palacio de Gobierno y toco mi flauta y soy útil para algo porque sé hacer algo. Son los haraganes los que deberían temer y a los que les pueden quitar algo. Unas risas nerviosas se oyeron en el salón, mientras Jaimito recogía el servicio de plata y vajilla de Sevres. Bueno, así están las cosas para los que creen que están fáciles para el statu quo. He venido diciendo a lo largo de esta semana que el Perú (el Estado peruano) ha perdido una guerra. Con más de 130 mil muertos desde que comenzó la pandemia del coronavirus y el colapso del Estado Nación tal como lo conocemos, con el desplome de la clase política y el caos general de la inestabilidad, mientras un corrupto lagarto nos gobernaba, las consecuencias que se siguen son las típicas que expone la historia: CAMBIO. Ha llegado la época de grandes cambios y muchos todavía no se han dado cuenta. Ni siquiera lo hacen con la irrupción de un comunista como Pedro Castillo como ganador de la primera vuelta. Lo que hay que entender aquí es que este Estado fracasó y perdió la guerra y por lo tanto deberá ser reemplazado por otro. ¿Cuál? Eso obviamente dependerá de la segunda vuelta, pero el statu quo NO SE PUEDE MANTENER. La señora Fujimori parte en desventaja. Ella representa el statu quo por si no se ha dado cuenta. Dos veces candidata y con nombradía desde los noventa del siglo pasado no hay nada nuevo en su currículum vitae. Para la mayoría de la gente ella representa el pasado, pero tiene que representar el futuro. Ese será su principal desafío en esta corta segunda vuelta donde las razones sobran y las emociones serán la clave para convencer al electorado de que ella, y no Castillo, es la garantía de un gran cambio en libertad.