¿Alguien en verdad se sorprende de cómo se van alineando los astros de cara al balotaje?, estimo que no; caía de maduro que los “compañeros de ruta”, sumas o adherencias a favor de “Perú Libre” o “Fuerza Popular”, se irían dando preferentemente en torno a los factores de “ideologías” (derecha e izquierda) y a la “animadversión” (antivoto). Así las cosas, sin mayor preámbulo, Renovación Popular, Partido Popular Cristiano, Alianza para el Progreso, Avanza País, Perú Patria Segura, Victoria Nacional, ya tomaron partido por Keiko Fujimori; en tanto que del otro lado, Juntos por el Perú (que incluye a Nuevo Perú), Frente Amplio, Democracia Directa, Unión Por el Perú y Renacimiento Unido Nacional (RUNA), lo hicieron, aunque con alguna pausa, por Pedro Castillo. Y en cura de silencio por el momento, Podemos Perú, Somos Perú, Partido Morado, Acción Popular y el Partido Nacionalista.

También están las personalidades, artistas, deportistas, periodistas, etc., que han tomado posición por tal o cual candidatura y que pareciera que a fin de no ser etiquetados como de derecha o izquierda, liberales o socialistas, señalan hacerlo no por la persona (candidato), sino en defensa de la “democracia”, la “libertad”, la “separación de poderes”, la “institucionalidad”, o en contra del “comunismo”, del “marxismo-leninismo”, etc. Mientras que otros, por “el no retorno a la dictadura de los noventa”, en “defensa de los derechos humanos”, de los “derechos civiles”, de la “autonomía de los magistrados”, de “la lucha contra la corrupción”…

Es para esbozar una sonrisa, cuando en los medios de comunicación, redes sociales, espacios públicos o privados, se escandalizan o pegan el grito al cielo, cuando se asume posición a favor o en contra de cualquiera de los candidatos y, otro tanto también, si se reserva el derecho a no optar por ninguno de éstos, es decir el llamado “voto en blanco”; en este extremo es menester una reflexión, ¿acaso, no es parte de su ciudadanía, que una persona libremente opte por “abstenerse” de elegir entre uno u otro?, ¿es ilegal?, ¿es inmoral?, si así lo fuera, la legislación electoral peruana no lo contemplaría, no lo regularía. En una democracia es respetable ejercer la libertad de adherirse a una oferta electoral, o rechazarla o expresar el no tomar posición por ninguna, por el motivo que fuere. “La abstención” también es una manifestación de voluntad y es tan respetable como las otras.

Qué tal si a poco de cumplir doscientos años de vida republicana (nunca es tarde), empezamos a tolerarnos, a respetarnos, a dejarnos de antagonismos en cada proceso electoral, a causa de nuestras simpatías o antipatías, confianza o desconfianza, o de nuestra inhibición, que luego lo materializamos en las ánforas; todo esto, no es sino una arista del derecho a la “Libertad”, ¡sí, esa que tanto pregonas!