Otra nube en el firmamento de nuestra alicaída caja fiscal, es que el consorcio peruano-hispano-italiano (PHI) a cargo de la concesión de la Línea 2 del Metro, ha demandado al Estado peruano ante el CIADI, exigiendo una indemnización de US$ 700 millones. Existe una suerte de pin pong entre PHI y el gobierno por el ostensible retraso de las obras, en el que destaca la demora en la entrega de los predios. Desde un inicio, el exministro de Transporte, José Gallardo, advirtió que “los predios que se ponen a disposición del concesionario generan discusiones en este proceso y ahí hay una demora del tipo aparente, porque el predio está disponible, pero no está aceptado” (19/5/2016). Hay otras demoras en la cancha de PHI, como son el retraso en la presentación de los estudios definitivos de ingenierías (EDI) y en el trámite de las licencias municipales de construcción.
La Línea 2 es una de las Megaobras –como la Refinería de Talara y el Gasoducto del Sur– que se iniciaron a tontas y a locas durante el gobierno de Humala. Esta obra fue concesionada durante la sospechosa gestión de Carlos Paredes en el Ministerio de Transporte (28/4/2014) y a la fecha, sólo cuenta con un avance de 35%, pese a que fue programada para estar operando en el 2019.
PHI formado por: Cosapi 10% –en trance de ser colaborador eficaz en el Caso Club de la Construcción–, las españolas Iridium -de ACS, del magnate del Real Madrid, Florentino Pérez, investigado con otros por donar US$ 100 millones al Rey Juan Carlos por el contrato del tren La Meca-Medina- 25%, Viala (FCC) 19%, las italianas Impregilo 19% e Hitachi Rail Italy 12% e Hitachi STS 15%, fue postor único ofertando la suma de US$ 5,346 millones para construir y operar un tren subterráneo de 35 Km, en un proceso plagado de errores y con un diseño nutrido de lujos y sobrecostos.
Por errores, se tuvo que firmar la Adenda 1 a los ocho meses de la firma del contrato, en la que se incorporó el “riesgo de evento geológico”, que se le había negado al segundo postor (que declinó) durante el proceso de consultas.
La futura Línea 2 haría palidecer de envidia hasta al Metro de Nueva York, no sólo por los trenes automáticos (sin conductores), sino que las estaciones son totalmente herméticas y cuentan con aire acondicionado, tal como sucede con los trenes de corto recorrido entre terminales de los aeropuertos más vistosos del mundo. Siempre serán inexplicables los sobrecostos que se incurre en el recorrido al ser 100% subterráneo, sin considerar que apenas el 20% atraviesa zonas monumentales mientras el otro 80% lo hace por zonas abiertas en la Carretera Central y en las avenidas Colonial y Faucett, y por último, que los rieles se encuentren a 25 metros de profundidad (sótano de 8 niveles) cuando bien podrían estar a 10 metros, lo que reduciría considerablemente el costo y el tiempo de la movilidad de los pasajeros de los vagones a la superficie y viceversa.
Inicialmente se preveía que las obras costarían US$ 3,700 millones, sin embargo, ahora el costo actualizado de la obra no lo revela el ministro de Transporte, Carlos Extremadoyro (ni el consorcio), que se ha limitado a señalar que la Primera Etapa A estará lista en marzo del 2021 y la concesión operando en diciembre del 2024.
Dios lo escuche.