Estudiando como casi todos los días por la noche, me toqué con una lectura interesante que tiene que ver con la ideología de los medios de comunicación. De inmediato recordé cuando era un gran lector de titulares de las portadas de los diarios que colgaban del puesto de periódicos, ubicado entre los jirones Junín y Maynas en los Barrios Altos, a cargo de don César, un encantador señor que me permitía inclusive leer algunos diarios sin pagarle. En esa época creía todo lo que leía en los diarios y era un repetidor de noticias y, sin darme cuenta, de opiniones.

A los ocho años, ignoras que no existe un diario o medio de comunicación neutro ideológicamente y te conviertes en una victima de los intereses políticos, ideológicos y económicos de los medios de manipulación.

La manipulación es una condición y esencia de la política; no hay por qué engañarnos. Todos queremos manipular a las personas y hacer que hagan lo que queremos de acuerdo con nuestros intereses, los cual es pueden ser coincidentes con el de los intereses individuales de las personas.

Los medios de comunicación no escapan a esta regla, más bien la confirman. Los medios de comunicación son privados y sobre la base de la libertad de empresa tienen libertad de prensa; si no hay libertad, no podría existir la libertad de empresa ni de prensa. Salvo en un sistema totalitario donde eliminada la libertad, los medios de comunicación son de propiedad del poder político representado en el Estado. Aunque en estos tiempos, hay un neototalitarismo y sucede cuando los propietarios de los medios de comunicación concertan con los que ostentan el poder político y judicial.

Los medios propiedad de sus dueños, orientan su lectura de la realidad de un país y la dirigen al segmento o audiencia previamente definido. El problema es que la libertad empresarial tiende a la concentración de los medios de comunicación, de tal forma que un grupo empresarial adquiere medios de prensa, radio y televisión, todos ellos extendidos en los medios digitales y cierran un gran círculo de influencia. Así, los propietarios de los medios de comunicación tratan de manipular a los segmentos sociales previamente definidos por ellos y sus aliados. Todo esto es la Mediología de la comunicación, cuando el poder de penetración ideológica de los medios de comunicación ingresa en el pensamiento de la sociedad, la cultura y otros ámbitos.