Es importante cuidar la mente, porque ella nos permite discernir y tomar buenas decisiones, empero, cuando las personas tienen dificultades de abstraer, percibir, pensar distorsionadamente, no dándole sentido objetivo a los sucesos humanos, nos encontramos en un grave problema, porque el cerebro no objetiviza las cosas como son en realidad sino como su mente asimila las experiencias del mundo cotidiano, debido a que sus procesos de aprendizaje durante el desarrollo van internalizando conceptos vividos, que no le permite buscar otras alternativas, porque la mente se ha acondicionado a pensar de determinada manera, lo que no es bueno, porque es un pensamiento sesgado, que no responde al escenario vivido en todo orden de cosas.
A un niño de escuela, los padres lo orientan que debe obedecer al maestro, prestar atención en clase, mantenerse quieto, compartir con sus compañeros solamente los que se portan bien, pero nunca le explican por qué todas estas actitudes son importantes, se limitan a imponérselas, formando una personalidad obsesiva, desconfiada, dudosa, porque no le permiten a ese niño o niña, explicarles la sujeción a las normas de la escuela, por lo tanto, esos niños, se están preocupando por la forma de los buenos modales, pero no de los contenidos y resultados que debe alcanzar los alumnos en su rendimiento. Este modo de comportarse de los padres no aparecen de un momento a otro, es el producto de una educación que viene de generación en generación y nadie los ha hecho comprender lo importante que es entender el sentido de las cosas desde una perspectiva dinámica de interrelación, el maestro, los alumnos y la escuela. Por eso, es importante que en las reuniones de padres de familia se ventilen estos temas abiertamente en beneficio de todos para alcanzar una mente transparente, clara, precisa y acertada.
La sexualidad en los niños, tanto en el hogar como en la escuela es un tema sensible, que es necesario manejarlo como decir ¡hola, qué tal!, percibirlo en forma natural, comprendiendo que es parte del desarrollo y que los niños crezcan con una idea que la sexualidad no es buena, que es algo prohibido que no se habla en el hogar ni la escuela, lo cual es un error, la sexualidad es parte connatural a los seres humanos, así como dormir, comer, soñar. Dependiendo mucho la forma como han sido educados los padres y maestros, si perciben sucio que los niños se toquen los genitales o se masturben como una conducta de descubrir su cuerpo y su sexualidad, estamos sembrando y cosechando niños y adolescentes con prejuicios, mentes sucias, que el día de mañana corren el riesgo de ser personas reprimidas con muchos problemas de personalidad, inclinándose a tener problemas con sus parejas.
Llega a consulta un caso, que en la familia ni la escuela se hablaba de sexo, habiendo quedado grabadas en su mente una experiencia que tuvo cuando era niño, contaba que cuando se encontraba sobre el bacín en el patio de su casa manipulaba sus genitales y una tía mayor de edad que vivía en la casa le dijo “no te agarres el pipí porque te puedes hacer daño”. Esa idea anidó en su mente por muchos años y se enraizó más, cuando el director de la escuela lo encuentra masturbándose en el baño, “si continúas con esas prácticas de grande no te va a funcionar”. Llamó a los padres, haciendo una cuestión de Estado, suspendiéndolo por un mes por mala conducta; en la reunión de los padres, ellos no supieron defender al hijo y asintieron con la suspensión, sin comprender que esos comportamientos son parte del desarrollo. Por eso es importante desarraigar malos pensamientos y hacer libres a los hijos de pensamiento.

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