La falta de gestión durante la pandemia en ambas olas, picos o rebrotes revela que quienes acceden al poder por las urnas, por un golpe de Estado o por la manipulación y los psicosociales no tienen idea de cómo distribuir los recursos nacionales para el bien de los peruanos.

Irrite a quien irrite, el segundo gobierno de Alan García fue un lujo de crecimiento, ejecutó. Dirán que tuvo suerte, que lo favoreció la coyuntura internacional; lo cierto es que los regímenes de Humala, PPK y Vizcarra fueron un desastre económicamente hablando. Piense nomás que la tan cacareada ‘reconstrucción con cambios’ es un espejismo aún.

El presidente de transición que nos impusieron tiene oropeles académicos y de burócrata internacional, pero no sabe gastar, sus ministros menos. Sí es bueno para la frivolidad, como lo demuestra la compra de quequitos para el despacho de Palacio por S/30,000. Quiere endilgarle la responsabilidad a otros, al igual que Vizcarra, pero es inútil.

Por su cargo, el gobernante debe dar el ejemplo, no solo en austeridad también en gestos. La mascarilla es indispensable y necesaria para enfrentar el coronavirus. Sagasti se la pone mal. Seguramente le fastidia o es solo vanidad. Como está empoderado considera que puede actuar como quiere. En lugar de repetir en cada ocasión la obligatoriedad del barbijo, da mal ejemplo.

Además hay que regalar mascarillas. Comprarlas es oneroso para la gran mayoría que no tiene trabajo. En el Congreso, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, dijo que no hay respiradores en el mercado. Con ese cuento nos tienen hace tiempo. Si no sabe comprar que pida ayuda. Estamos en una situación angustiante. Los gobernantes no pueden lanzarnos tal pachotada: espera porque ya llegan. Igual con el oxígeno.

Lo mismo con las pruebas moleculares, se toman pocas y no sabemos si se desecharon las inútiles pruebas rápidas de la ola anterior. Se vive de anuncios que son humo. Proclamen llegada de la vacuna para fines de enero. Faltan siete días y no hay ni una cajita a la vista. Mienten para salvar la ineptitud del gobierno. El toque de queda a las 9 pm es una desgracia. Las colas del transporte público provocarán contagio. Las 11 pm es lo adecuado.

Si antes fuimos el primer país de muertos por millón, actualmente somos el décimo país con mayor mortalidad del mundo. La cifra de fallecidos del MINSA (39,157) difiere sustancialmente del Sinadef (85,307). Combatieron prejuiciosamente la ivermectina, ahora es medicamento del MINSA. El desprecio por la vida de los ciudadanos es enorme.

Las ‘tablets’ para los estudiantes no llegarán y hay una coima de rompe y raja. La educación se fue ‘pal tacho’. ¿Tan difícil es gastar adecuadamente? Si se cuenta con un equipo preparado se podrá invertir bien y rápido nuestro dinero. Pero eso no existe, ni lo verá pronto.