Las nuevas tendencias y corrientes nos abren la puerta a mayores estudios y pruebas científicas acerca de la interrogante si los animales pueden elegir entre el bien y el mal, pues como siempre menciono, no puede haber avance de sociedad que no vaya de la mano con el derecho, la ética y la ciencia.

Pues bien, si hay algo en que la mayoría de filósofos y científicos coinciden es en la excepcionalidad de la moral humana, pero ¿qué hay de cierto frente a la moral en los animales? Si un animal puede sentir dolor, amor, indignación y empatía como lo advierte Mark Rowlands, profesor de Filosofía de la Universidad de Miami , el cual sugiere que los perros o chimpancés pueden elegir entre el bien y el mal; y como tienen moral tenemos obligaciones morales hacia ellos, pero hagamos un paréntesis para citar un ejemplo: una gorila llamada Binti rescató a un niño de 3 años que estaba inconsciente pues se había caído en el zoológico en Brooklyn, la gorila lo protegió de otros gorilas y pidió ayuda humana.

La moral como conjunto de valores, costumbres y creencias son adquiridas de manera individual o en un grupo social, pese a que el antropocentrismo aun habita en nuestra sociedad no desestima los estudios que demuestran que mediante las normas de convivencia, inteligencia y sentimientos que distinguen a los animales los hace proclive a una certera moral.

SELECCIÓN NATURAL

La selección natural hace que las poblaciones se adapten, que estén más adecuadas a su entorno, que dependan del medio ambiente y requiere que existan variaciones heredables en un grupo, el punto es que las especies cambian con el tiempo; que todos los seres vivos pueden rastrear su ascendencia a un antepasado común, Charles Darwin (1850).

¿Y qué observamos acerca de la ética animal? El evolucionado concepto de ética animal nos lleva a afirmar un estatus moral de animales no-humanos. Es decir que ellos son origen de bienestar, felicidad y utilidad para todos los que habitamos el planeta, por ende, la ética animal es una extensión del derecho a la felicidad que se reconoce a todos los seres vivos, ya que alguien se convierte en sujeto moral en la medida que pueda hacer un bien o un mal, según Ramon Alcoberro; en buena cuenta los animales no solo ofrecen ayuda sino también compañía y alegría.

En tal sentido los animales no humanos tienen derechos de acuerdo a ley vigente en Perú –son objetos de justicia-, la corriente diferencialita alberga a todos los animales humanos y no humanos en equidad. Darwin, como creador de la teoría evolutiva nos aproxima sin prejuicios a reflexionar que “el hombre no es el único animal que piensa, sino el único que piensa que no es un animal” y eso se llama especismo, corriente desfasada en un mundo evolutivo donde no aceptamos discriminación o antropocentrismo. En la ética animal no hay estudio ontológico, no se refiere al “ser” sino del “deber ser”, por ende, es menester recordar que el derecho de los animales no solo se trata de estar plasmados en un ordenamiento jurídico sino también implica un concepto de sensibilidad y utilitarismo.

Finalmente, de estos conceptos se puede advertir que la ética animal no surge de la medicina, sino que tiene una concepción de la historia del dolor que es evitable para los animales no humanos pero que hasta la fecha es fraudulentamente aplicada por los animales humanos.