La vacunación del presidente Sagasti fue un ‘show’ bochornoso y de mal gusto. Con ironía, alguien comentó que solo sirvió para verlo sin chalina por primera vez, develándose el misterio, aunque se duda si realmente se vacunó.

La falta de oxígeno es tenebrosa y repudiable. Según los médicos, con oxígeno muchos se salvaban de la parca. Sagasti tuvo la desfachatez de afirmar ante el país que varios países tenían este problema. Mentira. En pocos hay mercado negro, pero en Perú ni con plata se consigue.

La muerte hace su agosto en nuestro país. Ni Vizcarra, ni Sagasti, menos la ministra Mazzetti (quien repite como robot que ya llegan plantas de oxígeno que no vemos), lo previeron. Ojo, ya fue una tragedia el año pasado, ahora estamos peor. No tienen derecho de ocupar un puesto público. No les interesa la salud de los ciudadanos.

La corrupción vizcarrista llegó al coronavirus. Vizcarra, con el cinismo y la desvergüenza que lo caracterizan, se vacunó ‘solapa’ junto con su esposa. Despreciable. Al ser el rey de la ‘coima’, no es equivocado presumir que en la compra de la vacuna china hubo soborno de millones. Esto permite entender por qué en noviembre pasado se rompió el trato con Pfizer y ahora estamos en este vía crucis, con solo 140 mil vacunas que no alcanzan.

Encima el MINSA elaboró una psicotrópica lista de ‘vacunables’. A EsSalud le enviaron 33,000 dosis. Incluyó a personal administrativo y excluyó a varios de emergencia que están en primera línea. Hay protesta. Cada institución no hace su lista, la argolla del MINSA manda. En Digemid también hay harta corrupción. Todos lo saben. Importar un generador de oxígeno requiere de su autorización. Demora, con suerte, seis meses.

Sagasti encubre la corrupción de Vizcarra, es el pacto político que lo llevó a la presidencia, no lo investigará. Se trafica con nuestra salud. Es imperativo transparentar todo: el precio de la vacuna china, su real efectividad. Es de 79% y no de 86% como se dijo mentirosamente. Debemos saber qué pasó con Pfizer, quiénes permitieron que Vizcarra se vacunara, dónde estaba el MINSA. El gobierno está obligado a ello.

Europa no valida la vacuna Sinopharm. Los chinos tampoco la usan. La vacuna de ellos se llama CanSino; no sabemos su efectividad, pero ahí no hay cuarentena.

La prensa palaciega conocía perfectamente las corruptelas de Vizcarrra. Lo endiosaron y encubrieron a cambio de muchos favores. También es responsable. Soslaya su probable ‘coima’ al JNE para permanecer en la carrera electoral. Pero al fiscal Chávarry, que investigó a Vizcarra por cochino, lo demolieron mediáticamente. Ahora prepararon un psicosocial para embarrar a Merino, responsabilizándolo por los muertos de las marchas organizadas contra él.

Afortunadamente las denuncias periodísticas de Beto Ortiz y de Ricardo Uceda fueron reveladoras.