Con relación al distrito de Miraflores, hemos sido críticos respecto al 27% de miraflorinos que no concurrió a votar el 6 de junio, y me incluyo tal como lo declaré el pasado miércoles en el programa del Primo Koko (“Café con Leche”, por Radio del Sur del Perú).

Sin embargo, desde las elecciones de 1980, existe un histórico 20% de votantes que -por diversos motivos- no concurre a las ánforas, y si a esto sumamos que Miraflores es un distrito con mayor presencia de población adulta mayor, de la tercera y cuarta edad, ahí estaría el 7 % de electores que no se hicieron presentes en medio de la competencia de Keiko Fujimori y Pedro Castillo. Por cierto, muchos fueron en silla de ruedas, con balones de oxígeno o ayudados por sus familiares más cercanos y eso es un gran mérito.

De otro lado, no todo es político y menos politización, especialmente ahora que muchos olvidan el enorme papel que juegan la educación y la cultura en el desarrollo de una sociedad, siendo acaso que no pocas instituciones públicas y privadas ignoran apoyarlas, encontrándonos al borde de dejarle el país a la ignorancia, el estatismo y el totalitarismo marxista-leninista-maoísta.

Volteando la tortilla a las críticas sobre Miraflores, distrito donde resido, creo que no podemos ser injustos frente al papel que desempeña su gobierno local en materia de cultura; y bien por sus proyectos culturales que podrían servir de modelo a otros distritos, sobre todo ahora que, con Lucho Molina, se han visto impulsados de forma decidida sus galerías, museos de sitio o clubes de lectores, que son los espacios creativos que, frente a la pandemia, llenan emocionalmente a muchas personas. Además, el pasado 6 de abril, el alcalde Luis Molina, anunció que el Palacio Municipal de Miraflores se convertirá en el Palacio de las Bellas Artes, como parte del homenaje al Bicentenario de la Independencia.

Antes fueron Toledo y Eliane Karp los críticos de Miraflores, ahora lo es Castillo y algunos de sus “partners”, pero en materia de cultura se puede aprender mucho de ese distrito. Lo esencial es que, con más cultura no sólo se mejora la autoestima de la gente, al mantener sanas tradiciones y al respetar el valor de las artes, sino que se apoya también a los jóvenes talentosos que frecuentemente son ignorados pese a tener condiciones para la música, la literatura, el teatro, la pintura, la escultura, etc. No solo de pan vive el hombre.

@RafaelRomeroVas