Hace mucho tiempo que he señalado que en el Perú la degradación del sistema democrático está a cargo de una subclase política a la cual no se le puede dar la categoría de “clase política” en la definición clásica del término porque no reúne los requisitos para así denominarla. Salvo honrosas excepciones.

Lo que viene ocurriendo en nuestra Patria en las últimas décadas pone esta afirmación en evidencia, con suma claridad: la colección de presidentes corruptos que adornan nuestra historia reciente traduce una falta de ética que viene acompañada de un manejo lamentable del Estado por parte de la burocracia que con la misma impunidad los ha acompañado.

Este fenómeno, que se refleja en la creciente pobreza intelectual y moral de los actores de nuestra vida política, me recuerda la obra fundamental de Milovan Djilas titulada “La Nueva Clase” ( 1957) en la que, desde un punto de vista marxista, desnuda cómo el comunismo, en lugar de conducir a una utópica sociedad sin clases, ha llevado, en las naciones donde se ha instaurado, a la aparición de una “nueva clase” burocrática que, en la práctica, se ha convertido en una remozada y poderosa oligarquía.

En el Perú de hoy, la “nueva clase” es la “subclase política” -y sus socios- a la que hago referencia, la misma que, desde el Estado, sigue depredando de manera sistemática el patrimonio de todos los peruanos a un ritmo no inferior a los 25 mil millones de soles anuales y la misma que, en los últimos 5 años, ha devuelto a las arcas fiscales un promedio de 23,720 millones de soles por incapacidad de gestión. En plena plaga, el 2020,el sector Salud no utilizó cerca de 3,700 millones de soles de su presupuesto.

¿Por qué nos sorprenden entonces las vacunas VIP cuyos tentáculos y alcances reales aún no conocemos? Son el reflejo de un sistema democrático que ha caído en manos de una subclase política que, con su corrupción e ineficiencia, está abriendo las puertas a los comunistas que, paradójicamente, muy cerca, en Venezuela, en Cuba y también en Nicaragua, demuestran, a la inversa, la validez del crudo análisis de Djilas y de las palabras de Lord Acton cuando sostiene que el Poder corrompe, pero el Poder absoluto corrompe absolutamente.

Unos deben ser erradicados. Los otros, no pasarán.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz (cl)