El modelo republicano está bajo ataque, pero los más afectados por su colapso aplauden el ruido de la manada callejera de jóvenes que no protestaron espontáneamente por alguna causa. Esa turbamulta fue movilizada por las mafias narco-comunistas, por los medios que endiosan a Odebrecht, por el Grupo de Puebla (ex Foro de Sao Paulo) e irresponsables candidatos como el ‘morado’ Julio Guzmán, cada quien con su propio libreto. La fallida intentona de insurrección ambulante tuvo como porristas al terrorista del MRTA Peter Cárdenas; al acciopopulista Augusto Rey, investigado por corrupción durante su gestión con Susana Villarán; al ¿actor? Jason Day; a líderes de importantes empresas; a periodistas desubicados, entre otros que teclearon arengas y falsedades (como la desaparición de manifestantes, ya desmentida por la Defensoría del Pueblo), desde sus redes.

La participación en la Gran Marcha Nacional no fue masiva como en Chile ni escaló a esos niveles de brutalidad. Estas protestas son de manual y siguen la estrategia del G2 cubano y el método Alinsky, de la ‘revolución del patio trasero’. Hemos visto ahora, sin embargo, el preestreno de la estrategia deconstruccionista de ‘La revolución molecular disipada del comunismo’, del psicoanalista, filósofo y lingüista francés Félix Guattari. Su modelo de acción revolucionaria horizontal -sin liderazgos- busca alterar el estado de normalidad social del sistema dominante y sustituirlo. Alexis López Tapia, periodista chileno, sostiene que “las acciones usadas generan caos y cese del flujo de normalidad”. El combate al sistema es molecular (grupos pequeños y variopintos) para imponer el suyo como dominante. Felix Guattari y Gilles de Luzze escribieron tres libros fundamentales, en ‘El Anti Edipo’ refieren la lucha de las minorías por el reconocimiento. Hoy una ‘minoría’ política nos gobierna. Sagasti es del partido Morado, encabezado por el principal organizador de las marchas contra la vacancia de Vizcarra. Tenemos a un abierto opositor a esa vacancia como encargado de la presidencia interina, con su Primera Ministra militante pro aborto en un país que mayoritariamente defiende la vida del niño por nacer.

La acción molecular abre varios frentes. ahora satanizan a la Policía y piden su desaparición, se manifiestan contra periodistas y tribunos del TC que no piensan como ellos. Los millennials erradamente llamados “la generación del Bicentenario” son esclavos del pensamiento único y marionetas de políticos arribistas e intelectuales trasnochados. Sin sentido del humor, amargados por sus propias limitaciones, molestos por la desigualdad son incapaces de emanciparse de ideas ajenas y pasar de la protesta a la acción constructiva.

El notable historiador Pablo Macera me comentó mucho tiempo atrás que la derrota de los grupos terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA fue posible porque conocíamos sus ideologías y las tácticas asociadas a esos pensamientos. Macera estaba convencido que la nueva infiltración comunista tomaría la forma de desorden, usando a la muchedumbre desideologizada con acciones erráticas, simultáneas y sin liderazgo. La vio venir.