El dólar viene experimentando un alza de 3.12% en el 2021 -tanto, que se ha llegado a cotizar en los bancos a S/ 3.765 el jueves 25- que si bien es menor a lo que sucede con los países vecinos: Chile sube 3.3%, Colombia 8.1%, Brasil 10.9%, etc., refleja dos factores: uno exógeno, la súbita fortaleza regional del dólar, y en el frente interno, el desconcierto electoral, donde cuatro candidatos pelean a brazo partido el poder en el Perú.
Para paliar este rally alcista, el BCR se ha visto en la necesidad de que quebrar su abstinencia de salir a la calle a vender por encima de los US$ 2,200 millones “ensuciando en demasía la flotación cambiaria”, arriesgándose a recibir un nuevo coscorrón del FMI (2004, 2018).
Para enfrentar la ola, recurrió a la “tabla hawaiana” de los swaps y a los “moris” de los CDRs. El saldo de swaps al 26 de marzo se ha elevado en el año desde US$ 2,249 (S/ 8,135 millones a 0.20% diario) hasta US$ 6,984 millones (S/ 25,615 millones a 0.24% diario) y los Certificados de Depósitos Reajustables al tipo de cambio (CDR) han pasado de un equivalente a US$ 1,769 millones (S/6,392 millones a 0.18% diarios) hasta US$ 2,172 millones (S/7,909 millones al 0.24%). Lo preocupante es que Julio Velarde no sabe si está corriendo la ola larga o la ola corta.
Los que más sufren son los hogares que aún mantienen deudas en dólares y reciben ingresos en soles que se verán en figurillas para cerrar su actual presupuesto de pandemia. Por lo pronto, no son muchos. La dolarización del crédito personal ha bajado de 9% a 8%, donde se aprecia que la dolarización en créditos hipotecarios bajó de 13% a 11%, crédito vehicular aumentó de 15% a 17% y el crédito de consumo se mantuvo en 6%, mientras que la dolarización de los depósitos personales se redujo en el último año de 30% a 27% (febrero 2020/ febrero 2021).
El dólar se mueve a raíz del “Plan de Rescate Americano” de Joe Biden, que inyectará US$ 1.9 billones a la economía -todavía menor a los US$ 3.1 billones de Donald Trump- que incluye un bono de solidaridad de US$ 1,400, un suplemento al seguro de desempleo de US$ 400 a la semana, entre otros, además que de aumentar el sueldo mínimo de US$ 7.25 a US$ 15 la hora, que ofrece “crear 6 millones de empleo y aumentar el PBI en un billón de dólares”.
Al otro lado del río Potomac, sin embargo, Steve Hanke, exasesor económico del presidente Ronald Reagan, señala que “la inflación está a la vuelta de la esquina”, lo que ocasionará que la Reserva Federal (Fed) aumente la tasa de interés (BBC 23/2/21), aunque esta monserga se viene escuchando a los “monetaristas” desde la gigantesca emisión post-crisis del 2008, pero hasta ahora los viejos evangelios se revuelcan en los suelos. Por lo pronto Jerome Powell, presidente de la Fed, ha reconocido que la inflación crecerá un “cachito”, pasará de 1.4% en el 2020 a 2.4% el 2021 (por encima del objetivo de 2%), pero ha ofrecido mantener las tasas de interés cerca a cero hasta el 2024, con lo que ha elevado su pronóstico de crecimiento en el 2021 de 5% a 6.5%.

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