La opción farisea

La opción farisea

Transcurridos nueve días desde que la subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso aprobó el informe del parlamentario Alejandro Cavero, la previsible maquinaria caviar acompañada del comunismo oficialista, hipócrita e inescrupulosa, ha pasado a la ofensiva con los elementos típicos de su trabajo rentado para destruir honras: uniforma narrativas en boca de voceros políticos y mediáticos, desacredita a Cavero, y amenaza con recurrir a la instancia supranacional interamericana donde burócratas infames de su argolla ideológica medran a costa de los derechos humanos.

Como se sabe, dicho informe determina la no responsabilidad funcional del expresidente Manuel Merino, la de sus ministros Ántero Flores-Aráoz y Gastón Rodríguez, así como tampoco la del alto mando policial por los sucesos del 14 de noviembre de 2020 que arrojaron dos muertos y decenas de heridos entre quienes tomaron las calles para protestar por la unción presidencial de Merino y los efectivos policiales intentando frenar el desborde.

Hace tiempo fijé mi perspectiva sobre la movilización de ese día. Sin duda, hubo y hay todavía caricaturización en torno a quienes marcharon y protestaron. La historia es rica, demostrativa del carácter amorfo de las explosiones populares donde se conjugan muchas agendas e insatisfacciones. Por supuesto, las nobles y las subalternas.

Recordemos sino los numerosos cabos sueltos de la Revolución Francesa que dibujaron las manifestaciones más viles del ser humano (crímenes, violaciones, saqueos, destrucción monumental, terror) y sin embargo no dejamos de signarla como el punto de partida de la libertad republicana en su sentido amplio y todavía inconquistable.

Pero los episodios luctuosos y sangrientos siempre tienen sus buitres, dando vuelta en el aire para ejercer el derecho autoasignado a la carroña. Hoy usa todo su poder para construir historias de bestias negras embriagadas por el ansia de la muerte ajena. Y refugiados en el aparente propósito de investigar, enfocan la puntería en tres actores de la transición democrática y constitucional luego de la caída del taimado Martín Vizcarra Cornejo, no en busca de justicia sino para exhibir la fortaleza de su articulación.

Igual a las mafias neoyorquinas de los años 30 del siglo pasado, hacen pacto de sangre para cumplir el propósito.

Hay que ser enfáticos y claros: el informe Cavero no clausura seguir hurgando a los protagonistas, sus actos, armas, premeditaciones, mala fe para llegar a la verdad de todo lo ocurrido. Impide –como diría Ricardo Palma– tomar el rábano por las hojas, invertir las secuencias para ceder al fácil expediente de culpar a las instancias máximas cuando la confrontación violenta revela su anarquía en el núcleo de su propia ejecución.

Militar en la democracia –combatiendo a los activistas a sueldo de causas fabricadas– significa hoy defender la ponencia de Cavero. Los caviares no están en su mejor momento para seguir imponiendo sus agendas. Menos rasgándose las vestiduras como los fariseos que condenaron injustamente a Jesús porque el mensaje de éste golpeaba sus privilegios.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.