La evaluación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre el coronavirus en el Perú es contundente. Revela que el gobierno miente respecto a la evolución de la pandemia. Informa que el pico de la enfermedad será en agosto, que nuestra tasa de letalidad es superior al 3% y que en octubre los muertos llegarían a 48 mil. Adicionalmente, no hay camas UCI (prometieron incrementarlas), ni oxígeno, ni alcohol y el desbarajuste respecto a las mascarillas es de espanto. Muchas no sirven, pero igual se usan.

El Covid-19 prospera, las cifras hablan, pero el mandatario se queja en sus presentaciones del desastre que dejaron los gobiernos de los últimos 30 años. No admite que gracias al apropiado manejo económico de estos dispone hoy de una caja fiscal generosa, que le permite ofrecer los innumerables bonos, aunque no sepa repartirlos. Olvida además que no ha hecho nada por la salud.

Durante los períodos de Humala, PPK y Vizcarra el cierre de brechas (salud, educación, conectividad, reducción de pobreza) se estancó. Las cifras no mienten, aunque el peruano, en medio de su hartazgo por la corrupción y la ineptitud, no lo note. La inutilidad frente a la reconstrucción del norte es desesperante. Poblaciones olvidadas y abandonadas a su suerte porque no se sabe proyectar ni ejecutar.

Vizcarra pagará US$128 millones al Reino Unido por administrar los proyectos de la reconstrucción, el 6.4% de una inversión de US$2,000 millones. Nada está muy claro, menos si funcionará en medio de esta pandemia. Los ingenieros peruanos ya protestaron porque “se contratará indiscriminadamente a empresas extranjeras” y porque no se revisan los expedientes técnicos ni se cambian los procedimientos de contratación de proyectos. ¿Podrá la monarquía inglesa con el potente tráfico de terrenos norteño? Veremos.

El Congreso está en otra nota. El rumor es que –motivados por el régimen– postergarán las elecciones por el Covid-19, alargando ambos su período. La guerra por el control de la Fiscalía y el JNE volvió con fuerza. Un grupo de comunicación impulsa nuevamente una sucia campaña contra el fiscal Gonzalo Chávarry, condenándolo de antemano y presionando a la Junta Nacional de Justicia en su contra para desaparecerlo de la faz de la tierra si es posible.

El conglomerado de prensa está empeñado en que el fiscal gobiernista Pablo Sánchez no vaya al JNE pues la fiscal Zoraida Ávalos se quedaría sola en la junta de fiscales. Las pruebas presentadas contra Chávarry son ridículas, propias del fantasioso caso ‘Los Cuellos Blancos’. Hace 15 días este Congreso no pudo acusarlo, pero los congresistas de Acción Popular liderados por Yonhy Lescano –a quien Ávalos le archivó la denuncia por acoso sexual– volvieron a la carga junto con la bancada del Partido Morado, jefaturado por el rey del escape, Julio Guzmán. Se entiende el fracaso del Ejecutivo ante el Covid-19.