En los últimos días la “argolla” que nos viene gobernando sin haber ganado una sola elección ha instalado una nueva narrativa: afirmar tajantemente que no ha habido fraude electoral y todo aquel que diga lo contrario es un “golpista”.

El secretario general de Transparencia Iván Lanegra ha publicado una columna de opinión en la que hace esta contundente aseveración: no ha habido fraude. Como si hubiera realizado una exhaustiva investigación para llegar a esa conclusión. Es bueno recordarle a Lanegra, que la palabra fraude no implica de modo alguno la complicidad de los organismos electorales como Reniec, ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones, matiz que desde Fuerza Popular se han cuidado siempre en subrayar. Por eso recordamos el significado de la palabra ‘fraude’ dado por el diccionario de la RAE. “Fraude: acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”.

Si nos ceñimos a la primera acepción del término, el fraude se perpetró para perjudicar loa sumatoria de votos de la candidata Keiko Fujimori. Como ya hemos escuchado en audios y videos de personajes vinculados a Perú Libre: el objetivo era observar (o impugnar) la mayor cantidad de actas en las que Keiko Fujimori ganaba, así se evitaba que estas lleguen al conteo. Y eso es precisamente lo que han hecho, construyendo una falsa sensación de victoria para el profesor Pedro Castillo.

A esto hay que añadir los casos de firmas falsas y suplantaciones que se resolverían con el padrón electoral. Además se han dado anomalías que han sido señaladas por matemáticos y estadísticos independientes que distan mucho de simpatizar con el fujimorismo.

Además prestigiosos abogados como Domingo García Belaunde y Óscar Urviola exigen que se agoten todos los medios para llegar a la verdad de lo que ocurrió el 6 de junio y Lourdes Flores Nano viene acumulando pruebas de lo que serían firmas falsas en las actas electorales.

Y no solo Óscar Urviola, Domingo García Belaunde y Lourdes Flores; de los que no se pone en duda su vocación democrática, sino que Mario Vargas Llosa en su artículo publicado ayer en El País de España, ha sido enfático en afirmar que “los observadores que envió la OEA al Perú se apresuraron sin duda al declarar que estas elecciones fueron limpias y felicitar al gobierno peruano por ello”.

Pese a todos los indicios, un grupo de amigos que tienen en común su aversión al fujimorismo y representan la “más rancia estirpe” de correctismo político y autoproclamada superioridad moral, ya decretaron que no hay fraude. ¿Por qué?, porque ellos lo dicen categóricamente. ¡Faltaba más!

Es el Jurado Nacional de Elecciones quien tiene la palabra final para declarar quién ganó las elecciones, llegar a la verdad y despejar las dudas que ciernen sobre la institución que validó la inscripción de Martín Vizcarra como candidato y se le pasaron por la huacha procesados por terrorismo.

Necesitamos justicia y verdad. Ellos tienen la palabra final.

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