El tema central de esta elección es que los caviares se han quedado sin representación electoral. Sus candidatos se han desmoronado o no han despegado. La ruina del lagarto Martín Vizcarra que iba a direccionar las elecciones hacia sus favoritos George Forsyth y Julio Guzmán arrastró a estos a la ignominia y a la orfandad, pues dependían de su aval político que en aquel momento llegó a ser de crucial importancia para un endose electoral. Ya solos y con el pasivo de haber apoyado públicamente a un hombre ruin y sin escrúpulos expuesto ante todo el Perú, los alfiles y delfines caviares no llegarían a la segunda vuelta, según las últimas encuestas. Forsyth, que hasta hace poco encabezó las encuestas tiene una tendencia a la baja marcada y gruesa (-4%), mientras que Julio Guzmán (3%) que encabezó la apuesta por llevar a Francisco Sagasti por la puerta falsa a la presidencia para capitalizar las marchas de noviembre que derrocaron a Merino de Lama, ha tenido que cargar con el pasivo de ese pésimo gobierno en marcha.

Estando así las cosas, el partido Morado de Guzmán, que aglutinó a una serie de influencers para captar el voto juvenil que es mayoritario, ni siquiera sacaría un congresista pues ese partido no pasaría la valla. Y el partido de Forsyth va en el mismo camino si la tendencia a la baja sigue su curso de aquí a un mes. Los caviares son expertos en prenderse como garrapatas a algún proyecto que puedan copar si los suyos no funcionan. Hernando de Soto (5%), que parece tener las manos abiertas para todo el mundo, podría ser el cuerpo donde fructificar. Pero De Soto nunca llegó a despegar y no se ve hasta la fecha que tenga combustible ni energías para ello. Lo que aterra a los caviares es que por primera vez en tres lustros no podrían enfrentar a fujimoristas contra antifujimoristas para una segunda vuelta. Quienes pasarían no tienen mucho que ver con esa dicotomía electoral donde los caviares no saben cómo entrar.

El pánico que le tienen a “Porky” López Aliaga es inocultable, hasta tal punto que algunos preferirían votar por Keiko (acusación del fiscal caviar José Domingo Pérez contra Fujimori la favorece), pues saben que esta los dejaría hacer, mientras que Porky los aniquilaría de todo el sector público desde donde influyen en la sociedad con su ideología malsana y viven como parásitos del Estado a través de las asesorías. Con Lescano tampoco pueden asegurarse, porque este no les debe nada y no tiene ningún interés en sus ideologías disolventes y más bien tiene un perfil de izquierda, pero bastante conservador en lo social. A un mes de las elecciones generales, los caviares están en nada, pero son capaces de todo por no soltar la mamadera. Por lo pronto, ya están dejando una serie de bombitas en los ministerios a modo de “directivas” jurídicas de género y otras perlas a fin de regular el lenguaje, la cultura y la educación. Espero que los saquen a patadas.