Entre gallos y media noche, Francisco Sagasti condenó a muerte al valle de San Lorenzo, emporio frutícola, principalmente de mangos y limones. El interino entregó 21 concesiones mineras sobre 17,200 hectáreas que abarcan las ciudades de Tambogrande y Las Lomas, favoreciendo a la canadiense Tesoro Minerals Corporation bajo el nombre Nuevo Arcoiris S.A.C. ¿Qué busca?

No es inteligente impulsar la minería en tierras fértiles, productivas, ganadas al desierto y con propietarios que no han sido consultados ni informados. Menos iluminado resulta que una empresa evidentemente extranjera opere dentro de los cincuenta kilómetros de frontera, asunto prohibido por el artículo 71 de la Constitución y solo evitable con un Decreto Supremo, es decir por el presidente. ¿Para qué tentar ese camino?

La red Muqui, que congrega a veinte agrupaciones agrarias y conservacionistas, emitió un pronunciamiento el jueves, recordando que en 2002 más del 98.6% de la población de Tambogrande rechazó la presencia de la canadiense Manhattan Minerals. “Intentar nuevamente autorizar proyectos mineros en una zona agrícola reconocida a nivel nacional –explican– es un acto de provocación para la población local y la reactivación de un posible conflicto social en plena pandemia”. ¿Un ingrediente de Sagasti es la conflictividad en todo el país?

El señor de los pañuelos evacuó el Decreto Supremo N° 028-2020-EM, publicado el 8 de diciembre (feriado) en El Peruano, declarando “de necesidad pública la inversión privada en actividad minera” y autorizando “a empresa minera con inversión extranjera y peruana a adquirir derechos mineros dentro de los cincuenta kilómetros de zona de frontera”. Nuevo Arcoiris S.A.C. no es “inversión extranjera y peruana”, como se sostiene, pues su composición accionarial es 99.9996% canadiense y, apenas 0.0004% a nombre del peruano Raúl Alfredo Ferreyra Martínez, es decir una engañosa formalidad.

La ‘mugresía’ calla este atropello ambiental y constitucional perpetrado por uno de los suyos; pues quizá sea el necesario detonador de la artificial percepción de la urgencia de su anhelada Asamblea Constituyente, siguiendo la receta destructora de Chile. De hecho, la red Muqui menciona que este “tipo de normas debe ser un tema de agenda en la discusión por una nueva Constitución”.

Tambogrande no es un caserío, es una ciudad dinámica, un polo comercial e industrial con procesadoras de frutas y envasadoras, en cuyos alrededores se ubica una de las plantas de PepsiCo. Aún está fresco el recuerdo del mártir pro-agrícola, Godofredo García Baca, ingeniero asesinado que lideraba la oposición a la minería a principios del gobierno de Alejandro Toledo. En Tambogrande se organizó la primera consulta ciudadana de América Latina sobre un proyecto minero. Lograron expulsar a la canadiense Manhattan, como antes lo hicieron con la BRGM (conocido lobby de Kuczynski) coincidentemente con intereses en la Manhattan.

¿Qué pócima nos prepara Sagasti, y dónde están los “agua sí, oro no”?