En setiembre de 2019, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el carismático presidente de El Salvador, Nayib Bukele, de 38 años de edad, se toma una selfie y le dice a la escasa audiencia que … “Más personas verán esta selfie que las que escucharán este discurso”, haciéndonos reflexionar, con este acto simbólico, que el mundo ya no se rige por los cánones de las décadas pasadas; que inclusive las nuevas tecnologías han impactado en la política interna e internacional de los países.

En estos tiempos, los empresarios, religiosos, políticos, influencers y nosotros mismos, cada vez menos, requerimos trasladarnos para comunicarnos. Tiempo y espacio se han relativizado debido a que, casi todo, se puede hacer virtualmente a la velocidad de la luz con otra persona o con algún colectivo al otro lado del planeta, bastando conectarse a internet, fácilmente y a costo cero.

Cada vez menos actividades privadas, públicas, judiciales, religiosas o de cualquier índole, requieren de miles de dólares en producciones para comunicar o impactar en el colectivo. Entonces ¿por qué no se dan cambios en la representación política, en los partidos políticos? ¿Por qué seguimos teniendo los mismos políticos desfasados tecnológicamente, ciegos y emocionalmente desconectados de la realidad social, sin representar a nadie más que a ellos mismos y/o a los propietarios de los partidos políticos con los que se empeñaron?

Los políticos no están entendiendo que, ahora, los ciudadanos saben tanto y más que ellos; que ya no pueden ocultar su pasado, sus tratas y mañas tras el velo de la desinformación; no entienden que ahora, lo público y lo privado tiene como hábitat a internet, a donde todos tenemos acceso… ¡YA NADA ES SECRETO!

Quijotes, la siguiente fase de la evolución es tecnológica. Aquel que no se adapte, se extinguirá. En el futuro próximo, de existir virtuosismo en los políticos, será gracias a la tecnología.

La democracia, como sistema, deberá adaptarse a los cambios que, deterministas, traen consigo, la globalización, la modernidad y la interconexión; la libre información.

Ahora todo se sabe; prácticamente nada se mantiene en el ámbito de lo personal. Es por ello que El Mudo Castañeda y Lucianita León, de repente, envejecerán en prisión, al igual que casi todos los expresidentes –quizá también el actual-, exalcaldes, gobernadores regionales, un sinfín de funcionarios, asesores y empresarios corruptos.

Quijote millennial, cada vez menos quedan Los Innecesarios en la política peruana a los que jubilar; en manada están mudándose a las cárceles. Entonces, debes ponerte las pilas ingresando a la política. Ayuda a que mi grito de guerra migre de ¡Jubilación Política Ya! por la de…

¡Renovación Política Ya!