Transcribo la dolorosa confesión de un médico de la seguridad social que trabaja en una Unidad de Cuidados Intensivos: “Anoche al intubar un paciente, pedí un tubo oro-traqueal N° 8.5, pero según enfermería sólo había 7.5 y 8.0; ni bien terminé, me dispuse a colocar los dispositivos endovasculares (catéter venoso central y línea arterial media). Decidí colocar en acceso subclavio derecho y en arteria femoral del mismo lado. Pedí un catéter 7 Fr de un lumen para la línea arterial y no había, una vez más tuve que colocar un catéter de 7 Fr de 2 lúmenes… ya ni solicité mandil estéril porque sé que hace varias semanas no hay… creo que ya son meses… pedí campos estériles y me proporcionaron unos campos ‘miniatura’ que sirven muy poco o a lo mejor nada”.

“Ya en pleno procedimiento, era pasada la medianoche y no había cenado, reflexionaba mientras hacía malabares para ubicar los materiales en los minicampos y me hacía varias interrogantes: ¿Estamos haciendo un bien o un mal a nuestro sufrido prójimo y pacientes aceptando trabajar en estas condiciones precarias? ¿Por qué seguimos recibiendo pacientes si ni siquiera podemos ofrecerle las condiciones mínimas o básicas de la asepsia y antisepsia? Logré colocar el catéter venoso central y una vez más no había equipo de sutura, una vez más a suturar como hace 22 años en pisos… con una aguja rosada (N° 18)!!! Lo mismo ocurrió tras recolocar una línea arterial media en el paciente vecino que se perdió tras su “pronación”… y me seguía preguntando, ¿y si me pincho? ¿a quién culpará quien maneja la institución?”.

Superada estoicamente las carencias por el bien del paciente a riesgo de la propia vida del médico, continúa con otras reflexiones. “…cuando digitaba la nota de ingreso y hacía las solicitudes de medicamentos volví a reflexionar, en qué momento nos dejamos ‘arrinconar’ o nos dejamos joder (disculpen la expresión por favor) por el ‘sistema’ implantado … que ha logrado que una UCI (que es una de las más potentes del país y de Sudamérica) se ‘amolde’ a otras exigencias? ¿De dónde acá eso de estar pidiendo fármacos los fines de semana para 3 días?… una mañana que debería estar siendo aprovechada por nuestros pacientes prácticamente la pasemos haciendo recetas… qué es esto?, y en pleno 2020”.

“Alrededor de las 3 a.m. a pesar de no haber ingerido mi cena (si es que se le pueden llamar así a los ‘alimentos’ que nos brindan) seguía reflexionando, ¿cuántos más vamos a caer… aún no hemos tocado fondo? Ver médicos tomando su merecido descanso en unos incómodos sillones, algunos con suerte abrigados con unas maltrechas frazadas era más que deprimente… y la cereza del pastel no les quieren pagan sus horas extras ni su bono por su trabajo realizado con tanto sacrificio”.

¿Qué mayor demostración del real abandono de los pacientes, médicos y trabajadores en general por parte de las autoridades en tiempos de Covid-19?

Santiago Vinces Rentería-Presidente del Cuerpo Médico del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen