Desde este espacio y de manera burlona, se advirtió lo que hoy padecemos: la roja Mirtha Vásquez, no obstante sus buenos modales, es igual de radical que Guido Bellido. En una columna titulada “Vásquez es Bellido después de unos cuantos talleres de género”, recordé que la premier era antiminera hasta el tuétano, pues -junto al excura Marco Arana- se tiró abajo el proyecto Conga en Cajamarca.

No había forma, tomando en cuenta este precedente, de darle el voto de confianza al Gabinete encabezado por quien llegó a la Presidencia del Parlamento liderando -en tándem con los morados- la violenta marcha de la generación equivocada contra un golpe que jamás hubo.

Pero, finalmente, la abogada de Máxima Acuña (¿y qué hizo esta con los 175 mil dólares que le dieron por antiminera?) obtuvo el respaldo que necesitaba para atentar, más temprano que tarde, contra la minería.

La semana pasada, Mirtha Vásquez anunció el cierre unilateral de 4 unidades mineras en Ayacucho: Apumayo, Breapampa, Inmaculada y Pallancata. Suelta de huesos, la comunista suscribió un acta en donde se indica con descaro que el Ministerio de Justicia brindará apoyo legal a los delincuentes que quemaron, por ejemplo, el campamento de Apumayo.

Incluso, en este documento se habla de un “plan piloto”, de tal forma que, si sigue Vásquez en la PCM, otras minas serán cerradas después de que más vándalos ejerzan su “derecho” a la protesta e incendien todo.

Mirtha Vásquez dijo que estas 4 minas ya estaban en proceso de cierre, pero omitió contar que en los contratos de explotación y exploración minera siempre se registra el plan de cierre, para que, de hallarse minerales en el camino, se amplíen los plazos.

Vásquez no solo pretende dejar sin trabajo a 6 mil peruanos (se perderían además 48 empleos indirectos), sino que está ahuyentando cualquier inversión que pueda llegar al país. Y, sin inversión privada, no existe reactivación económica alguna.

Lo paradójico es que la amenaza de la titular del Consejo de Ministros se dio poco después de que el presidente Pedro Castillo exhortara a los empresarios en CADE a invertir sin miedo en el Perú. ¿Cómo no tenerle terror a un país sin seguridad jurídica? Las empresas mineras, como Hochschild por mencionar alguna, ya están poniendo sus capitales en otros países como Canadá o Chile.

Pero la primera ministra antiminera es solo una raya más al tigre porque, como he insistido, el principal responsable de la inestabilidad es Castillo. Así, urge que el mandatario responda ante el Parlamento por su caótica gestión.

Para tal fin, se requieren 52 firmas con las que se admitiría la moción de vacancia por incapacidad moral en su contra. Si bien es cierto, no hay votos -todavía- para la destitución presidencial, el Parlamento debe mostrar el músculo y obligar al profesor rural, quien no ha dado una sola conferencia de prensa o entrevista desde que asumió la Presidencia, a que rinda cuentas.

Se trataría, en la práctica, de una interpelación presidencial. Ello, sin embargo, solo se podrá conseguir si el empresario César Acuña deja a un lado su angustia por conseguir más billetes verdes y demuestra que es un patriota. Cuando esta pesadilla termine, la historia será la que juzgue a quienes se acomodaron con el Gobierno comunista y no dieron la lucha que el Perú demandaba.

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