El presidente de la República, Martín Vizcarra, ha culpado a los irresponsables peruanos del rebrote de casos de coronavirus. Aseguró, sin base científica, que las reuniones sociales y familiares han provocado el aumento vertiginoso de infectados, por lo que ordenó retornar al toque de queda de los domingos. ¿El resultado? Largas colas en los supermercados y mercados durante todo el sábado. Era previsible: la mayoría de personas trabaja de lunes a viernes (salvo 6.7 millones de connacionales que ya perdieron su empleo por la plaga) y solo tienen el fin de semana para adquirir alimentos. Como mencioné en una columna anterior, citando a la frase atribuida a Albert Einstein, es estúpido hacer una y otra vez lo mismo y esperar resultados diferentes.

La cuarentena estricta ha sido un rotundo fracaso, tanto sanitaria como económicamente. Vayamos a los números para demostrarlo. Perú es el país con más muertes por millón en América Latina y el segundo en el mundo con más decesos por 100 mil habitantes: de cada 100,000 contagiados, 78 pierden la vida. Además, el INEI ha reportado que el PBI cayó 17 % en el primer semestre; es decir, estamos oficialmente en recesión.

Pese a estas escalofriantes cifras, Vizcarra tiene 56 por ciento de aprobación, según la encuestadora IEP, la que, incluso, lo coloca inconstitucionalmente como eventual candidato para las elecciones presidenciales del 2021. Ello no ocurrirá si no tendríamos un conglomerado mediático tan obsecuente, que, en vez de cuestionar la fallida gestión vizcarrista frente a la peste, admite que haya ¡conferencias sin periodistas!, e invita a opinar, por mencionar otro ejemplo, al comunista Zamora, quien da cátedra con desparpajo de cómo se debe luchar contra la pandemia, a pesar de que su desgraciado paso por el Minsa trajo miles de muertes (casi 60 mil, según Sinadef). Si no existiera publicidad estatal, tampoco se aceptaría que el premier Martos asevere que es imposible hacer un cerco epidemiológico porque faltan pruebas moleculares y complejos para aislar a las personas, cuando lo cierto es que el test PCR peruano de 70 soles está esperando a que le den luz verde y que el confinamiento debe ser en las casas de los infectados.

Pilar Mazzetti también dice que los nuevos focos de infección son las reuniones sociales y familiares, pero tampoco muestra data que respalde su aventurera afirmación. Lo que sí vemos a diario son las aglomeraciones en el transporte público. ¿Cuándo los paraderos dejaron de ser focos de infección, señora Mazzetti? La ministra de Salud remarca; asimismo, que, de no haber encerrado a las personas y quebrado económicamente al país, tendríamos medio millón de fallecidos. Yo le pregunto: ¿cuáles serían los resultados si testeaban con pruebas moleculares, compraban oxígeno, instalaban camas UCI y levantaban hospitales de campaña, en tanto todos acatábamos la cuarentena?

En Estados Unidos y Brasil, el incremento de casos de Covid-19 es culpa de Trump y Bolsonaro, respectivamente, pero, en el Perú, gracias a la prensa guaripolera, la culpa la tiene la insensata gente. Por ahora…